Inazio Nieva es un joven que reside en el País Vasco. Es integrador social, además de divulgador sobre la discapacidad. Lleva más de veinticinco años «dando por saco», como él mismo define. Pero también presenta una parálisis cerebral, que le sirve de empuje para acabar con los prejuicios y los infantilismos que asolan a este colectivo. Para ello, este joven se ha erguido como una figura importante en redes sociales, plataformas que usa como un altavoz de comunicación de masas para trasladar mensajes de normalización y concienciación sobre la discapacidad a todos los niveles. Y de sensibilidad.
Nieva, mejor que nadie, sabe lo que es sufrir acoso y ser el punto de diana de muchas personas por el simple hecho de presentar una discapacidad. Ha padecido en sus propias carnes la mofa y la maldad de quienes, supuestamente, estaban para defenderle de ser el ‘hazmereír‘ del colegio: «Mi profesora llegó a decirle a mi madre que no tenía discapacidad y me estaba inventando todo para aprovecharme de la situación«, explica. Sin embargo, su punto fuerte es el humor con el que narra estas complejas situaciones de bullying que le ha tocado vivir en primera persona.
La educación, punto de partida
Las personas que presentan algún tipo de discapacidad viven en una eterna disyuntiva entre lo que no o no son capaces de lograr. Pero ya se encargan, por ellos mismos, de derribar esas barreras sociales y eliminar estigmas mediante la normalización y reconocimiento que merecen. Sin embargo, de acuerdo con Inazio Nieva, para lograr la inclusión y la accesibilidad del colectivo en el conjunto de la sociedad es necesario un nexo común e imprescindible entre sendos conceptos: la educación, que ha de ser «transversal y debe nacer tanto en casa como el colegio«, expone en uno de sus vídeos de redes sociales.
Bajo la perspectiva de Nieva, la escuela sirve -o debe servir. para «formar y educar» y eso él lo sabe bien. Ha vivido en sus propias carnes la mofa de profesores y compañeros de colegio que se reían de él y de su discapacidad por el mero hecho de ser ‘diferente‘ a los demás. Recuerda que una docente «me imitaba en el habla delante de mis compañeros«, buscando una situación incómoda para Inazio y de risa para el resto de alumnos, pero este joven, que presenta una parálisis cerebral no se quedaba, ni mucho menos, de brazos cruzados: «Yo no me quedaba en el papel de víctima; si se comportaba mal, yo respondía mal«.
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Aquella «pesadilla que se muerde la cola» ha supuesto un punto de inflexión en la vida de este vasco. Hoy, a través de sus redes y su característico sentido del humor pone de manifiesto la importancia de la educación, el respeto y el reconocimiento a las personas con discapacidad, con el fin de concienciar y dar a conocer la situación de la gente con parálisis cerebral y la diversidad funcional. Igualmente, ningún comentario o situación va a borrar la sonrisa de Inazio de su rostro, que ilumina el camino para muchos individuos que batallan no sólo contra la discapacidad, sino contra una sociedad cruel y poca inclusiva en algunos aspectos.
Redes sociales, un espacio para visibilizar
«Tengo parálisis cerebral y utilizo las redes sociales y la divulgación para visibilizar lo que puede ser tener una discapacidad». Así define Inazio Nieva su papel en el mundo de las plataformas digitales, donde se ha erguido como una figura referente en este ámbito, que otorga la normalidad y el reconocimiento que merece el colectivo de la discapacidad. Su objetivo no es otro que acabar con «infantilismos y prejuicios«, muy presentes en la forma en la que se habla sobre esta comunidad, pero siempre bajo el amparo del humor, característica propia e irrenunciable de este joven.
Como expone la Fundación Kyomu, Nieva es igual tanto delante como detrás de las cámaras: «auténtico, directo y con una sonrisa que desarma cualquier prejuicio». No requiere de ningún guion o texto para inspirar los demás, sino que le es suficiente con sólo «su voz, su mirada y su forma de reírse de lo que muchos aún no entienden«, detalla la entidad en sus redes sociales. Finalmente, se augura que la vida de Inazio no ha sido especialmente sencilla desde el nacimiento, acompañado para siempre de una parálisis cerebral, pero sí que le ha dado la vuelta para adaptarse a las circunstancias y reivindicar todos los derechos de las personas con discapacidad, colectivo al que pertenece.




