Guillermo Gracia es natural de Cáceres, donde la piscina de el Centro de Tecnificación de la ciudad ya tiene su nombre, como recoge Tododisca, a pesar de tener sólo 21 años. No obstante, la edad no es ningún impedimento para este joven, que se ha convertido en una estrella del deporte paralímpico, obteniendo diferentes reconocimientos de las administraciones que ponen en valor su valentía, superación y meritocracia. De hecho, la última entidad en sumarse a esta ola de homenajes ha sido la Federación Extremeña de Natación, que le ha concedido la medalla de oro.
Con este bonito reconocimiento, la Federación Extremeña de Natación, ha dado «un paso al frente reconociendo lo que realmente significa la palabra deportista», ha expuesto el propio Guillermo, galardonado con la medalla de oro. Afirma que es «sin duda un reconocimiento muy especial» al no ser su federación «específica», pero que rinde homenaje a su trayectoria y pone en valor la inclusión en el deporte de las personas que presentan alguna discapacidad. Sin duda, el deporte se vuelve a alzar como el idioma universal y el sector donde todas las personas pueden sentirse incluidas y valientes para eliminar estigmas y romper barreras sociales.
Sin «etiquetas ni complejos»
El galardón de medalla de oro que Guillermo Gracia ha recibido de parte de la Federación Extremeña de Natación pone en valor la historia de este deportista paralímpico, cuya trayectoria está marcada por presentar síndrome de down. De hecho, a pesar de su juventud, ya que apenas tiene 21 años, este joven ya puede gritar que se ha alzado 20 veces como campeón del mundo y 5 veces plusmarquista mundial de natación adaptada, una imponente carta de presentación que ha querido tener en cuenta la entidad que le ha hecho entrega de este premio.
No obstante, este premio ha hecho «especial» ilusión a Guillermo por haber sido reconocido obviando las «etiquetas» y «complejos» que generalmente suelen acompañar a la discapacidad. En este caso, el deportista aplaude que se haga entrega de un galardón valorando, exclusivamente, los méritos deportivos, dignificando y llevando la «natación extremeña por todo el mundo«. Sin duda, la entidad deportiva se ha alzado como un «ejemplo de inclusión», un gesto que agradece Gracia y sirve para poner en valor la discapacidad en el deporte, así como para visibilizar y normalizar la presencia de personas con discapacidad en este ámbito.
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En esta línea, este nuevo reconocimiento que ha recibido Guillermo le sirve para seguir insistiendo en su sueño de participar en unos juegos paralímpicos con la selección española. No obstante, para que este deseo y anhelo se haga realidad, el Comité Paralímpico Español cree una nueva categoría en la que pueda competir. Em cualquier caso, este joven cacereño todavía tiene una amplia carrera que disfrutar para continuar cosechando victorias y trofeos mientras impulsa, con su ejemplo, a otras personas a dejar atrás los límites y romper todas las barreras posibles a través del deporte.
La discapacidad, la «capacidad mayor» de Guillermo
«En el agua me siento como un delfín«, detalla Guillermo Gracia. Tal vez ese sea su mayor secreto: estar y ser feliz con lo que hace, conociendo su discapacidad y adaptándose a ella para ser mejor persona y tener la mayor calidad de vida posible, como cualquier persona. Pero si algo tiene claro, es que el esfuerzo se negocia, que es lo que le ha permitido alzarse con una figura referente en el deporte paralímpico: «Para ganar, hay que luchar hasta el final con esfuerzo y con sacrificio; con esos dos conceptos, se puede«, comenta en una de sus publicaciones en redes sociales.
A su vez, este joven nunca ha entendido su discapacidad como una limitación, sino como su «capacidad mayor» para impulsarse ante obstáculos y barreras que parecían complicadas de derribar. Además, su historia está relacionada con el agua desde que era bien pequeño, relata Lorena Nuñez, su madre: «A los tres meses le llevamos a estimulación en piscina y se nos fue un poco de las manos«, bromea. De hecho, con apenas 13 años, Guillermo ya participó en el campeonato de España, y a partir de ahí «ya empecé a ganar», lo que le permitió, al año siguiente, acudir a París con la selección española, donde también resultó campeón. Por tanto, su familia revela que «al final, el secreto de la discapacidad es tratarle como a una persona más, siendo consciente de las limitaciones que tiene». Y ese «nunca hemos planteado qué no puede hacer» le ha servido a su hijo como motor para propulsarse hasta la cima del podio en cada campeonato en el que ha participado.




