Nicole Correa es madre de dos niños diagnosticados con autismo. Además, uno de ellos también tiene diagnosticado el Síndrome de Williams. Esta ‘madre coraje’ ha logrado salir adelante criando sola a sus dos hijos y aprendiendo a aceptar «lo que ha tocado vivir».
Nacida en Uruguay, Nicole vive actualmente en España con sus dos hijos. Su vida cambió a los 23 años, cuando nació su segundo hijo y al poco tiempo le diagnosticaron síndrome de Williams.
Su experiencia como madre de un niño con discapacidad
Desde la ‘Asociación Síndrome de Williams España’ explican que «el síndrome de Williams es una alteración genética. Se debe a una deleción en el cromosoma 7, en la banda cromosómica 7q 11.23, que se denomina submicroscópica porque no se aprecia bien cuando se visualizan los cromosomas al microscopio».
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Para desahogarse y plasmar su experiencia como madre de un hijo con discapacidad, Nicole escribió dos libros. Primero escribió ‘El Sentir de sus Fases’ y, posteriormente, también escribió ‘Bienvenidos al otro lado de la maternidad’.
Con el paso de los años, a su hija mayor le diagnosticaron autismo. Además, al pequeño también le diagnosticaron autismo, más allá de convivir con el síndrome de Williams.
Su vida desde entonces ha estado cargada de retos y momentos complejos. No obstante, también ha estado marcada por el amor, la familia y aprendizajes únicos. Nicole Correa es una madre que, a través de su vivencia, busca ayudar a otras madres de niños con discapacidad.
No solo ha escrito dos libros para canalizar sus emociones, sino que también cuenta con un espacio web para crear comunidad con otras personas que viven una situación similar a la suya.
A través de sus redes sociales (@locuraconwilliams), Nicole Correa también sube contenido con el objetivo de visibilizar la discapacidad y para ofrecer una ayuda a las madres de niños con discapacidad.
«Lo que más duele no es el diagnóstico»
En uno de sus últimos vídeos publicados en redes sociales, recogido por Tododisca, Nicole Correa hace un alegato sobre «lo que más duele de tener un hijo con discapacidad». Se trata de una reflexión con la que, seguramente, se verán familiarizadas muchas madres y padres de niños con discapacidad:
Lo que más me duele de tener un hijo con discapacidad no es el diagnóstico. Eso fue solo una palabra, un papel, un comienzo. Lo que duele es lo que vino después. Es verlo luchar en cosas que deberían ser simples para él, es ver su esfuerzo para lograr lo que otros tienen sin pensarlo.
Me duele verlo cuando se frustra, cuando el mundo le exige sin entenderlo. Me duele cuando lo miran raro, cuando no hay espacio para él. Me duele más lo que pasa fuera de casa que lo que pasa dentro. Con nosotros, él es libre, pero afuera hay barreras invisibles y otras bien visibles que nadie se molesta en mover. No me duele él, me duele la diferencia y la indiferencia.
Lo que más me duele es saber que va a tener que pelear el doble y que ni así le van a dar lo mismo. Ese es el duelo. No por lo que es, sino por todo lo que debería poder ser sin tener que explicarse tanto.




