Dicen que ‘el perro es el mejor amigo del hombre‘. Álex puede corroborar esta teoría, que se ha extendido durante siglos y que, a día de hoy, sigue siendo un dicho popular y vigente en la sociedad. En su caso, Maylo es el perro de asistencia que le acompaña a todos los lugares a los que acude, con el objetivo de otorgarle esa sensación de bienestar que el autismo le arrebata. De hecho, la compañía de este animal, afirma el propio joven, «me brinda mucha seguridad y libertad«; sin él, admite que le cuesta salir de casa hasta para tomarse un café con sus amigos. Sin duda, la función de Maylo es indispensable en la vida de su dueño.
Los perros de asistencia están altamente entrenados para acompañar a una persona con discapacidad en cualquier esfera de su vida. Incluso, como cita el propio Álex en sus redes sociales, donde muestra y comparte contenido sobre su vida cotidiana y demuestra la importancia que Maylo tiene sobre su persona, este tipo de animales «pueden entrar a todos los sitios, menos a quirófanos«, una afirmación que está amparada legislativamente. En este sentido, es de primordial importancia que los perros de asistencia como el protagonista de esta historia, que acompaña a su dueño con autismo, estén entrenados y certificados por entidades especiales de perros de asistencia: «No vale todo», expone el joven Álex.
Seguridad y libertad
Se puede decir que Maylo ha cambiado por completo la vida de Álex. Su llegada ha supuesto un giro de guion muy notable, tanto a nivel personal como social, que ya le invita a aceptar las propuestas de amigos para ir a tomar un café, algo inviable antes del aterrizaje de este perro de asistencia en su casa. Así mismo, el mérito de este fantástico animal reside en que, al contrario que las personas, él sí puede intuir cuando le están subiendo las pulsaciones a Álex o está adquiriendo un alto nivel de nervios previo a que sea palpable para el resto de personas: «Maylo sabe siempre cuándo me está pasando algo«.
En esta línea, Álex también insta a la sociedad, en términos generales, a adoptar un mayor índice de sensibilidad, conciencia y reconocimiento sobre las personas con autismo. Él, como paciente, sabe mejor que nadie qué tipo de comentarios o actitudes pueden herir a este colectivo; además, afirma que «una vez que cumplimos la mayoría de edad, no dejamos de ser autistas. Yo soy autista y siempre lo seré«. Por tanto, de la misma manera, lanza un mensaje de reivindicación sobre la inclusión de esta comunidad en todas las áreas sociales, así como un órdago hacia la accesibilidad y el respeto de esta condición: «Es muy importante que cuando una persona te dice que es autista, no le restes importancia«.
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El papel de Maylo, precisamente, está muy ligado con estas situaciones que comenta su dueño, Álex. Gracias a sus sentidos puede augurar y predecir, en función del comportamiento, cómo y cuando Álex va a sufrir algún tipo de crisis, características de las personas con autismo: «Si me suben las pulsaciones, él lo detecta por el espato, entonces me avisa con la pata y ahí ya sé que tengo que actuar de alguna manera», expone. Por ello, hace un llamamiento sobre la importancia que los perros de asistencia de autismo tienen sobre este concreto colectivo: «se consigue lo que la mayoría de personas quieren, que es ser independiente y disfrutar de tus amigos«.
«Soy autista y siempre lo seré»
El Trastorno del Espectro Autista -TEA- no tiene un inicio y un final. Es crónico y la persona que lo presenta debe lidiar con ello durante toda su vida, sobreponiéndose a todo tipo de situaciones que se le presenten, tratando de eliminar estigmas y esquivando barreras y prejuicios. No es una tarea sencilla, pero desde el colectivo sí reclaman una mayor reivindicación de sus derechos, a la par que las mismas oportunidades que el resto de la población; al menos, las adaptaciones necesarias para seguir el vertiginoso ritmo que pauta la sociedad: «Porque me digas de repente que no soy autista no se me van a ir instantáneamente ni las dificultades ni los problemas ni tampoco las habilidades que tengo», explica Álex.
Por tanto, la labor que este joven divulga a través de sus redes sociales, donde ya acumula una comunidad superior a los veinte mil seguidores se antoja imprescindible. Por un lado, muestra cómo es convivir con autismo, así como las dificultades que eso conlleva, especialmente a nivel social; por otro, sin embargo, pone de manifiesto la importancia que los perros de asistencia tienen sobre quienes integran este colectivo: «Los perros de asistencia están entrenados específicamente para las necesidades de cada usuario», expone el joven, que explica que cada animal está preparado en función de las particularidades y necesidades concretas de su dueño.




