Martina, una joven con discapacidad en silla de ruedas, ha denunciado una situación discriminatoria vivida en el ‘Hotel Urbanica The Libertador’, de Buenos Aires, junto a su prima Ana.
Ana ha publicado un vídeo en sus redes sociales en el que explica junto a Martina la situación vivida en el ‘Hotel Urbanica The Libertador’, así como el trato recibido por parte de Carlos Porchetto, gerente y dueño del establecimiento hotelero.
Situación de discriminación en un hotel de Buenos Aires
Martina, joven con discapacidad, y su prima Ana reservaron una habitación para hospedarse en el Hotel ‘Urbanica The Libertador’. Aseguran que este hotel se publicita como «hotel adaptado».
Ver esta publicación en Instagram
Sin embargo, Martina denuncia que «contaba con un escalón alto y una silla de plástico sucia como asiento de ducha». Ante esta situación, ambas realizaron una queja en el hotel.
Al respecto, señalan que «cuando reclamamos, el dueño y gerente reaccionó con gritos, burlas y comentarios discriminatorios hacia personas con discapacidad«.
Seguidamente, defienden que «a veces, la gente no se da cuenta de lo que hay detrás. Detrás de una discapacidad hay una persona con emociones, con sueños y con un entorno que también siente. No se trata solo de entender lo que vives, sino de intentar ponerse en su lugar y mirar con empatía».
En este contexto, aseguran que no cuentan lo sucedido «por generar enojo, sino para mostrar la realidad que viven todos los días personas con discapacidad y cómo con un poco de conciencia todo puede ser distinto»-
Finalmente, Ana relata que «fue una situación muy dolorosa. Mi prima terminó llorando y todo el personal de recepción nos pidió disculpas. Este tipo de situaciones no debería seguir pasando. La accesibilidad no es un lujo ni una elección, es un derecho».
También encontraron un trato discriminatorio en el ‘Festival Futura’
Por otra parte, Ana y Martina fueron el 31 de octubre al Festival Futura, de la cantante argentina Tini. Desde el mes de abril, ambas preguntaron si existía accesibilidad para personas en silla de ruedas en los sectores VIP.
Ver esta publicación en Instagram
Al respecto, Ana explica que «nunca recibimos respuesta. Ese día llegamos y nadie sabía nada». Ambas explican que muchas personas fueron empáticas y respetuosas, aunque también se toparon con personas que «directamente no quisieron ayudarnos».
Por suerte, uno de los trabajadores pudo ubicar a las chicas en un lugar donde Martina pudo disfrutar del show desde su silla de ruedas. Al siguiente día, el 1 de noviembre, regresaron al Festival con la esperanza de que todo fuera diferente.
Sin embargo, volvieron a enfrentarse a un personal que no sabía donde iban ubicadas y que ponían trabas. Después de un tiempo reclamando atención encontraron a un trabajador que le ofreció la información y atención precisa.
Martina pudo disfrutar de los conciertos en la zona reservada para personas con movilidad reducida, en primera fila. Sobre ello, Ana argumenta que «no se trata de un privilegio, sino poder vivir una experiencia con dignidad».




