La Navidad es una época repleta de ilusión. Y que nunca se pierda esa sensación de querer compartirla con los seres más queridos y con amigos; pero, especialmente, con los más pequeños de la casa, que son los protagonistas de unas fechas tan señaladas. También es buen momento para disfrutar de ratos en familia, ya sea en los preparativos navideños, como montar el árbol característico en los hogares, lleno de bolas y de una estrella fugaz en la cima, o durante las propias celebraciones, que suelen ser periodos de reencuentros, anécdotas y sonrisas que perduran de un año a otro.
Sin embargo, la Navidad también se perfila como un gran momento para regalar inclusión, una palabra menos asociada a estas fechas pero que genera el mismo impacto que la ilusión: ¿por qué no ir de la mano sendos conceptos? Esta festividad está marcada en rojo en el calendario por todos los niños, que ya están redactando sus cartas a SSMM los Reyes Magos de Oriente, en función de su comportamiento, para rogar algún regalo la madrugada del cinco de enero, indistintamente de la condición de cada menor, por lo que, bajo el amparo de esta perspectiva, la discapacidad tampoco supone ningún inconveniente para disfrutar y gozar de la Navidad. Y tampoco para regalar inclusión.
Barbies con audífonos
Sensibilizar y concienciar es el primer paso para lograr normalizar la discapacidad, uno de los grandes objetivos que persigue el colectivo y todas las personas que trabajan alrededor de este propósito, incluidas las familias afectadas por algún caso. Del mismo modo, la comunidad de la discapacidad también pone de manifiesto la importancia de desarrollar el concepto de la inclusión en todas las esferas sociales, creando una sociedad más justa, más sana y sin ningún prejuicio ante quien ostenta una condición diferente, ya sea congénita o adquirida. De este modo, la Navidad se perfila como un momento ideal para regalar inclusión en forma de juguete a los más pequeños de la casa.
En este sentido, la famosa empresa de muñecas Barbie ha lanzado una nueva gama de muñecas con audífonos para regalar a niñas y niños sordos o discapacidad auditiva y que tengan que hacer uso de algún tipo de dispositivo para lograr escuchar de forma nítida. Además, como característica propia de esta nueva tirada, son barbies fuera de lo habitual y que rompen con los estándares que la empresa había seguido hasta hace poco tiempo: no son rubias; pelo castaño, morenos de piel y, como novedad, llevan implementados un audífono, aunque todavía no ha salido ninguna con un implante coclear (IC).
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Es importante la inclusión en los juguetes, para que los más pequeños de la casa y que presenten algún tipo de discapacidad se sientan más identificados, especialmente en Navidad, una fecha tan bonita y llena de ilusión, ejemplificada en la sonrisa y en los nervios de cada niño. En este sentido, también se pueden encontrar Barbies con cualquier otra discapacidad: en silla de ruedas, discapacidad visual o con discapacidad auditiva. Sin duda, una iniciativa que pone de manifiesto la importancia de la inclusión en los más pequeños y que, a su vez, también fomenta la educación en los más jóvenes para normalizar la discapacidad según vayan pasando los años.
La inclusión, desde la educación
La iniciativa de la cadena de muñecas Barbie supone un importante hito en materia de inclusión. Este concepto es uno de los grandes objetivos que persigue, desde hace años, el colectivo de la discapacidad y, a pesar de que se ha logrado dar pasos de gigante en esta materia, lo cierto es que indican que todavía falta mucho camino por recorrer. Por tanto, los expertos en este tema tratan de abordar la problemática desde el punto de vista de la educación, es decir, inculcar, sensibilizar y concienciar a los más pequeños sobre la discapacidad para, a medida que vayan creciendo y siendo adultos, ese sendero ya esté caminado, por lo que la sociedad estará más hilada y normalizada con la discapacidad, que es el objetivo prioritario.

No obstante, para que la inclusión sea real se deben dar muchos factores y no es una batalla sencilla. Las administraciones deben trabajar a medida con la sociedad para instalar este concepto definitivamente, aunque para ello haya que hacer un trabajo de concienciación que, de momento, no está dando todos sus frutos. La inclusión, tal vez, no tenga una definición exacta, pero sí un significado y un sentido que es el que hay que perseguir, no sólo en favor de las personas con discapacidad, sino para convertirnos en una sociedad universal más justa y más sana con nosotros mismos. Esta Navidad es buen momento para regalar inclusión.




