Pelayo es un hombre que trabaja como técnico electrónico por el Régimen General de la Seguridad Social. Tras meses de lucha y después de la denegación del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), este trabajador ha conseguido el reconocimiento de una incapacidad permanente total.
Hay que recordar que la incapacidad laboral permanente total se puede compatibilizar con el desarrollo de otras actividades laborales que no entren en conflicto con las limitaciones que generaron la incapacidad. Además, en la actualidad, también se puede compatibilizar con la propia profesión habitual del trabajador, siempre que se hayan producido las adaptaciones necesarias.
Incapacidad permanente total tras sufrir un accidente de autobús
Un día, fuera de su horario laboral, Pelayo sufrió un grave accidente de tráfico cuando era pasajero de un autobús urbano, con un importante impacto en su lado derecho. Este fue el inicio de sus limitaciones en el ámbito laboral.
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Desde ‘Velázquez & Villa Abogados’ explican que «fue diagnosticado e intervenido quirúrgicamente, así como tratado con rehabilitación. Sin embargo, tras agotar las posibilidades terapéuticas existentes, siguió teniendo limitaciones físicas importantes».
Con esta situación, a Pelayo le resultaba imposible continuar desarrollando su actividad laboral habitual con normalidad. Por ello, decidió solicitar el reconocimiento de una incapacidad permanente total por la vía administrativa.
A pesar de las limitaciones físicas que presentaba el trabajador, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) consideraba que no cumplía con las condiciones suficientes para reconocer la incapacidad permanente total. Es decir, le denegó el reconocimiento de la pensión de incapacidad permanente.
La Justicia le da la razón al trabajador
Ante la negativa del INSS, Pelayo no se rindió, y decidió acudir a la vía judicial para seguir luchando por su incapacidad permanente total. Para ello, contactó con los profesionales de ‘Velázquez & Villa Abogados’, que previamente analizaron el caso y la viabilidad del mismo.
Finalmente, el juez ha considerado que Pelayo cuenta con las limitaciones y secuelas necesarias para tener derecho a cobrar una incapacidad permanente total. Una vez más, un trabajador encuentra barreras en el INSS para obtener la pensión de incapacidad permanente que realmente le corresponde.
Desde ‘Velázquez & Villa Abogados’ explican que «hemos conseguido que Pelayo, técnico electrónico, se pudiera jubilar, a consecuencia de las secuelas que padece tras sufrir un accidente cuando viajaba como pasajero en un autobús urbano (fuera de su horario laboral) al reconocerle una Incapacidad Permanente Total para su profesión habitual (que además puede compatibilizar con el ejercicio de otra profesión)».
El reconocimiento de una incapacidad permanente total en España, generalmente, implica el derecho a cobrar una pensión con una cuantía equivalente al 55% de la base reguladora del trabajador. Es decir, su cuantía depende en su mayoría del salario que percibía el ciudadano en el trabajo.
Si la persona a la que se le reconoce la pensión está en paro y tiene 55 años o más, el importe de la pensión es equivalente al 75% de la base reguladora. Esta situación se conoce como incapacidad permanente total cualificada.




