La carta de presentación de Iván Davidovich es realmente admirable y completa: » Soy diseñador multimedial, creador de contenidos y speaker de inclusión, apasionado por la tecnología, la comunicación y el diseño». Así se define él mismo en su propia página web, un espacio donde se puede conocer su labor. Este joven, no obstante, también presenta una parálisis cerebral desde el momento de su nacimiento, que le impide poder hablar con la boca, porque el lo hace a través de sus propios ojos. De acuerdo con su testimonio, desde que era pequeño, «era un niño que iluminaba con su sonrisa y hablaba con la mirada». Desde entonces, este joven acompaña y asesora a miles de personas, instituciones y empresas para crear «espacios accesibles» para el colectivo de la discapacidad.
Iván es un joven talentoso para tecnología y con un gran sentido del humor, algo que no le ha podido arrebatar la parálisis cerebral, que nunca ha sido un impedimento ni un obstáculo para alcanzar su máximo potencial. Ahora, gracias a la tecnología de seguimiento ocular de Tobii Dynavox, este joven de Buenos Aires (Argentina), es capaz de «editar contenidos, comunicarme y pensar en mi futuro. Esto me ha ayudado a tener una vida mucho más independiente y participativa con mi entorno», subraya. Desde entonces, el propio Davidovich trabaja «para promover la accesibilidad y la comunicación aumentativa y alternativa (CAA) en cada espacio que habito», una labor necesaria y reconfortante para las personas con discapacidad que han encontrado en Iván una referencia que defiende sus derechos y adaptaciones en materia de comunicación y accesibilidad.
Ser parte de la conversación
«Iván Davidovich es usuario de Tobii Dynavox desde hace aproximadamente 8 años», destaca la entidad tecnológica, que afirma que este joven hace uso de un dispositivo I-Series, que le da la posibilidad de «comunicarse con el mundo, de decir lo que quiere y donde quiere, además de realizar diseños para sus estudios y futuro trabajo». Para lograr este importante hito, utiliza TD Control, un software que le permite el acceso a su ordenador, «conectando de manera remota su lector ocular. Con esto Iván logra editar, diseñar y trabajar en lo que le gusta, utilizando los programas más reconocidos para crear diseños digitales». De esta forma, el propio Iván confirma que trabaja a destajo «para que cada persona pueda encontrar su voz y ser parte de la conversación«, como ha hecho él mismo, reinventándose y adaptándose a su realidad, derivada de una parálisis cerebral.
Davidovich es capaz de comunicar con la mirada. No, no es una utopía ni una ilusión óptica. Es una realidad. De hecho, ha participado en películas de Netflix sin poder hablar con la boca. Desde entonces, ha orientado su línea de trabajo para conectar y acompañar a familias, escuelas, empresas y organizaciones a construir entornos accesibles, usando la comunicación aumentativa y alternativa (CAA) como puente hacia una sociedad más inclusiva y empática. La necesidad de estos conceptos dentro de la sociedad son de un calibre más que notable para sensibilizar sobre la discapacidad, con el objetivo de normalizar a este colectivo; el ejemplo de Iván es una de esas trayectorias que ayudan a lograr este anhelo. De hecho, el joven lo hace desde su propia perspectiva: «comparto mi historia, experiencias y herramientas reales para generar conciencia y acción en empresas, escuelas y eventos. Sin vueltas, sin frases vacías», pero promoviendo una mirada divertida sobre la discapacidad a través del humor y el diseño accesible.
Ver esta publicación en Instagram
Del mismo modo, Iván Davidovich también se dedica a la creación y al diseño de carteles con pictogramas, braille, texto claro y tecnología NFC, con el propósito de que cualquier persona pueda orientarse y entender lo que pasa en un espacio, sintiéndose parte de él a través de la inclusión y fomentando la accesibilidad de todas las personas. Por otro lado, desde la experiencia real como usuario de sistemas alternativos de comunicación, «desarrollo y asesoro para crear aplicaciones que todos podamos usar e interactuar fácilmente«, asevera este joven. Finalmente, entre sus principales líneas de trabajo, destaca el acompañamiento a familias, profesionales e instituciones, a quienes evalúa las necesidades concretas para recomendar la herramienta más adecuada: tableros personalizados, pictogramas, dispositivos con voz o apps accesibles. Todo esto, recordemos, hablando únicamente desde la mirada.
Hablar no es decir
Iván Davidovich no se comunica con la boca a través de las palabras, sino que lo hace mediante sus propios ojos, haciendo uso de la tecnología y de un dispositivo de seguimiento ocular, mediante un láser «que me toma el seguimiento del iris», expone. De esta manera puede navegar y desplazatse por diferentes pantallas, como si del puntero del ordenador se tratase; también, subraya, esta posibilidad le brinda de independencia para «poder controlar el ambiente» y encender y apagar la luz y el aire acondicionado de la habitación. Incluso cambiar de canal o plataforma en la televisión. Esta historia, por ende, pone de manifiesto que «existen diversas formas para poder comunicarse, que se llaman sistemas de comunicación aumentativa y alternativos», porque «hablar no es la única forma de decir«.

Ante la problemática que se ha enfrentado Iván a lo largo de su vida, en la que apenas era entendido o escuchado allá por donde pisaba debido a su discapacidad, derivada de una parálisis cerebral, él mismo se ha encargado de cambiar esta perspectiva sobre el colectivo y ha presentado la Ley de Comunicación Aumentativa y Alternativa, que quiere evitar el aislamiento de personas que no puedan establecer comunicación alguna. Por tanto, la legislación quiere reconocer la realidad de estos individuos y ofrecer una alternativa, basada en que hospitales, oficinas públicas y comercios puedan contar con tableros accesibles y equipos preparados para que todos podamos expresarnos: «Cuando una persona puede comunicarse, cambia su lugar en el mundo. Y cuando la ciudad escucha mejor, funciona mejor«, confirma.




