«A veces la vida te quita algo para devolverte mucho más«. Testimonio de vida el que ofrece Aitor Francesena cada vez que tiene la oportunidad de hablar sobre su discapacidad visual, que se hizo completa en el año 2012 tras un accidente en el mar. También conocido como ‘Gallo‘, este deportista se ha convertido en una auténtica leyenda del surf en España, pese a no poder ver.
Francesena fue diagnosticado de un glaucoma congénito y perdió la visión del ojo derecho durante su adolescencia, una etapa siempre complicada que, en su caso, se acentuó de sobremanera. Sin embargo, la versión completa de su ceguera llegaría unos años más tarde, cuando una ola le dejó sin visión alguna. A pesar de ello, ha seguido surfeando y disfrutando del mar en Zarautz, «la ciudad del deporte».
«No vas a volver al mar«, «No vas a surfear nunca más» o «No podrás tener una vida normal» son algunas de las afirmaciones que Aitor Francesena tuvo que escuchar tras su accidente marítimo que le dejó con una notable ceguera. Sin embargo, su empeño y dedicación le han permitido retomar ese deporte que tanto bien le ha dado.
Un accidente en el mar le hizo perder la visión
‘Surfear la vida‘ es el libro que relata la biografía de Aitor Francesena, un deportista de élite en el surf y al que ya se le puede tildar como leyenda dentro del deporte. Pero también como referente fuera del mar debido a su capacidad de adaptación a la nueva realidad para retomar su vida con plenas garantías e independencia, volviendo, además a subirse a una tabla.
Cuando Aitor era un niño de apenas catorce años, ya perdió la visión del ojo derecho por culpa de un glaucoma congénito; posteriormente, años después, «tuve la mala suerte de caerme en una ola y reventarme el otro ojo«, expone en la revista Mens’Health. Sin embargo, el mismo mar que puso en jaque su capacidad deportiva le iba a devolver la certeza de que «nunca es tarde para levantarse y volver a luchar«.
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El reto no era fácil y temía los mareos al subirse a la tabla sin la mínima posibilidad de ver las olas, guiándose por la magnitud del sonido e interpretando el movimiento del mar. Este hecho, que parece realmente complejo, Francesena lo cuenta con notal naturalidad porque «como a mí, a todo el mundo nos pasan muchas cosas en la vida«, relata en esta revista.
A pesar de que «siempre con cuidado», lo cierto es que este deportista «nunca dejé de surfear«; incluso, lo hizo cuando todavía tenía puntos de sutura en el ojo, que se lo cubría del agua con unas «gafas de piscina». El esfuerzo le ha merecido la pena para obtener la recompensa, «que es lo último que llega»: Aitor es el primer y seis veces campeón mundial de parasurf VI Surfing y el primer campeón del US Open de Surf Adaptado visualmente.
Quejarse «lo justo» y disfrutar la vida
Rememorando tiempos pasados, Aitor Francesena desvela que disfrutar, ha disfrutado encima de una tabla de surf. Recuerda una ola «espectacular» en un lugar «a izquierda» de las Islas Reunión a Mauricio que deberá estar prohibida, ahora mismo, por «la de tiburones que hay». Él lo desafío allá por el año 96. No obstante, también sentencia que en España, por el norte, también hay sitios maravillosos para surfear.
Ha decidido plasmar su vida en un libro, titulado ‘Surfear la vida‘ en el que presenta una biografía de su vida, trasladando su enfermedad visual y su accidente marítimo, culpable de la totalidad de la pérdida de visión. A pesar de ello, Francesena es de los que piensan que «hay gente que está mucho peor que yo, con enfermedades terminales, gente joven».

Mientras tanto, este deportista se limita a «quejarse lo justo y disfrutar de la vida«. Una vida que, precisamente la suya, intentó una retirada forzosa del surf, pero fue en vano. La leyenda de Aitor Francesena siguió oyendo el sonido de las olas del mar para coger velocidad encima de la tabla y demostrar que «hay golpes que te enseñan a ver de otra manera«.




