Merche Bonilla es una mujer valenciana con discapacidad visual, con baja visión. Es farmacéutica y beneficiaria de la Fundación ONCE Baja Visión. Con su actitud positiva y la resiliencia como forma de vida, Merche ha sabido salir adelante.
Recientemente, los compañeros de ‘Radio 5’ dieron a conocer la historia de Merche Bonilla, una mujer con discapacidad visual que se ha convertido en un ejemplo de cómo afrontar una discapacidad. Eso sí, teniendo en cuenta que también ha habido momentos difíciles.
Discapacidad visual, superación y resiliencia
Merche siempre ha utilizado gafas desde que tenía 5 años, debido a una miopía. Sin embargo, su vida dio un giro drástico cuando tenía 18 años de edad y se encontraba en plena etapa universitaria. De un momento para otro comenzó a perder visión de forma significativa.
En declaraciones para ‘Radio 5’, Merche Bonilla confiesa que «fue complicado, estaba estudiando farmacia, me quedaban unas asignaturas para acabar, cambiaba el plan de estudio. Había que aprobar esas asignaturas o te cambiaban de estudios. Era como una situación de muchísima presión».
La última operación de cataratas de Merche era en marzo y la última convocatoria de exámenes en abril. No había posibilidad de prórroga, por lo que se trataba de una situación muy complicada para Merche Bonilla, que consiguió superar todas las adversidades.
Una joven Merche tuvo que adaptarse al proceso de aceptación de la baja visión. La aceptación de una discapacidad visual requiere tiempo, apoyo y actitud. Precisamente, la actitud fue una de las claves que permitieron a Merche salir adelante.
Al respecto, explica que «es muy importante la actitud con la que afrontas esta nueva situación. Si tu te vienes abajo y piensas que es el fin del mundo, la situación nunca va a mejorar. Al contrario, siempre se va a agravar. La frase que define esta situación es resiliencia. Es una palabra que llevo muy en mi vida, es un periodo de adaptación. Hay que luchar contra las dificultades añadidas».
Aprender a vivir con baja visión
Con el paso de los años, Merche Bonillo ha aprendido a vivir con la discapacidad visual y con la baja visión. Es consciente de sus limitaciones, aunque no deja que estas limitaciones le incapaciten para desarrollar determinadas actividades.
«Cada uno tiene que aprender a vivir con sus circunstancias. Nadie tiene la culpa de las circunstancias propias. Tienes que ser consciente de tus limitaciones e intentar llegar hasta donde puedas. Me considero una persona bastante positiva. Creo que eso me ha ayudado también», indica Merche.
Para esta destacable mujer, la discapacidad no define quien eres. Sobre ello, señala que «me quedo con que realmente el tener una discapacidad no tiene que limitar a la persona. El estar limitado no te incapacita».
Su proceso de adaptación y aceptación no fue fácil para ella, aunque confiesa que lo más duro «fue el sufrimiento de sus padres». Así, Merche Bonilla se ha erigido como un ejemplo de autonomía, actitud y resiliencia.
Como conclusión, es necesario aportar una aclaración que realizan desde la Fundación ONCE Baja Visión: «La baja visión, como todas las discapacidades, ha sido considerada durante muchos siglos una anomalía o enfermedad, que anulaba las capacidades y posibilidades de la persona afectada. Ese enfoque se ha ido modificando hasta llegar al actual, que no solo contempla los aspectos médicos, sino también sus posibilidades de participación social y los aspectos psicológicos».




