«El síndrome de Tourette es un trastorno del neurodesarrollo» que se manifiesta en la infancia y adolescencia, pero que también tiene un componente genético y hereditario. A pesar de que «pueda saltarse generaciones», también se puede pasar de padres a hijos, explica Sarah Roa, una joven que presenta esta condición.
Según su propio testimonio, «básicamente, es tener una serie de movimientos, de sonidos, de palabras o, incluso, frases enteras, todo dicho de forma involuntaria«. Además, agrega que este síndrome también está asociado a una serie de trastornos, pudiendo alterar el sueño, «falta de control de la ira», TOC, autismo, cuadros de ansiedad o TDAH, entre otras condiciones derivadas del diagnóstico de síndrome de Tourette.
También, Sarah menciona la depresión. «Por eso decimos que los llamados tics son sólo la punta del iceberg» que es este síndrome de Tourette. En este sentido, también desvela que debido a «una mala representación», las personas que presentan este síndrome están asociadas, generalmente, a esos tics o a decir palabras malsonantes. coprolalia-:»Sólo lo tenemos entre un 10 y un 15% de las personas que tenemos Tourette«, aclara.
El TOC y los tics
El Trastorno Obsesivo Compulsivo -TOC- es una de las características que pueda ocasionar la presencia de síndrome de Tourette en una persona. Generalmente, esta condición está asociada a la existencia de tics y movimientos involuntarios, así como palabras, frases o sonidos emitidos de manera no deseada. Sarah lo explica en su publicación de ‘Tourette para principiantes‘.
Esta joven explica que «lo paso muy mal con el tema de coger aire y las náuseas«, revelando que tiene «muchísimas» como consecuencia de este síndrome. De hecho, afirma que puede, incluso, «llegar a vomitar» por esos tics involuntarios, que es con «lo que peor lo paso», expone en sus redes sociales.
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Sin embargo, Sarah Roa también hace mención a esos «trastornos asociados al Tourette«, como es el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Antes presentaba una serie de tic involuntarios «más fónicos y era más evidente que tenía Tourette», y tenía el «TOC más bajo«; sin embargo, la situación es inversa en los últimos tiempos, donde asegura tener «el TOC por encima de los tics«.
Esta circunstancia, expone Sarah, «puede ir cambiando y fluctuando«. Este síndrome de Tourette lo detalla como que «no es todo una línea recta, sino que siempre va a fluctuar mucho«. Ella, que presenta esta condición, desvela que lo pasa peor con el TOC que con los tics, «aunque con ellos lo paso bastante mal también».
Agotador «física y mentalmente»
«Siempre ponen a la típica persona chillando o soltando palabrotas«, lamenta Sarah Roa sobre la amplia representación que se suele hacer sobre el síndrome de Tourette. Ella afirma que ese estereotipo apenas ejemplifica en torno al «diez o quince por ciento» de quienes presentan esta condición, que dicen «palabras malsonantes«.
Ella empezó con los ojos «a dar como vueltas, a mirar hacia arriba, hacia un lado, hacia abajo, hacia el otro». Como si de un «reloj» se tratase. Luego, se manifestaron los movimientos bruscos con el cuello: «No puedo no hacer esto«, le trasladaba la joven Sarah a sus padres.
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Cuando esta joven nació, «tenía escrito en los genes que iba a desarrollar el Tourette», expone. Así mismo, detalla que un día inició la redacción de una novela con distintos tipos de personajes, de los que uno de ellos, la autora de esa obra, «quería que tuviera» este síndrome.
«Si quiero hablar del Tourette, ¿por qué no lo hago en primera persona?», se ha preguntado Sarah durante tanto tiempo. Ahora, con la confianza suficiente para abrir su corazón y comunicar abiertamente sobre la convivencia con este síndrome, no duda en aseverar que es «muy agotador, física y mentalmente«.




