Cuando Larisa Areco -Lari- cumplió sus treinta y tres años, la vida le puso a convivir con un acompañante nada deseado y de una manera extremadamente repentina. Tras amanecer una mañana sin poder mover sus piernas recibió un fatal diagnóstico que marcaría su devenir: esclerosis múltiple con tetraparesia severa, una condición que le impediría caminar.
Desde entonces, Lari ha tenido que lidiar con la discapacidad y todo lo que ello conlleva, adaptando sus movimientos, autonomía y libertad a una silla de ruedas. Pero también reivindicando y manifestando lo que cree que es justo para este colectivo y la sociedad no le reconoce. Por ello hace uso de las redes sociales, donde denuncia situaciones con argumentos irrebatibles.
En este sentido, la inclusión y la accesibilidad real y sin filtros son los conceptos sobre los que giran las protestas de Larisa Areco. Cree que todavía no vivimos en una sociedad plenamente preparada y concienciada para ser inclusiva con las personas con discapacidad, por lo que ha enumerado una serie de consejos que fomentaría actitudes más ligadas a lo deseable.
¿Qué necesita una persona con discapacidad?
«Accesibilidad e inclusión real es poder hacer las cosas de forma digna y cómoda, como todos los demás», ha detallado Lari Areco en sus redes sociales. Así mismo, también ha destacado que «no es un favor, es un derecho», una idea que abarca a todo el colectivo de personas con discapacidad.
.A ojos de lari Areco, precisamente, las personas con discapacidad necesitan «ser vista como persona, no como lástima», al mismo tiempo que reivindica mayor «respeto, no compasión» por quienes presentan esta condición. De este modo, en relación a la accesibilidad, Areco ha expuesto que «no debería ser una celebración poder acceder al mundo en el que nacimos».
Su manifiesto también está orientado hacia las administraciones encargadas de gestionar esta materia, a quien ruega «accesibilidad real, no promesas«. Así mismo, su idea reside en que «las barreras no están en las personas, está en las miradas, en la falta de acceso y en la ausencia de oportunidades«, una perspectiva cuyo diagnóstico de esclerosis múltiple con tetraparesia le permite ostentar.
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«La lucha del día a día ya es demasiado difícil, como para también tener que pelear por un lugar en el mundo», exclama Lari en redes sociales. Este pensamiento lo hace extensible a toda persona y familia que deba lidiar cada día con una discapacidad. Por tanto, concluye con la siguiente reflexión: » Que nadie tenga que luchar por lo que debería ser natural: pertenecer«.
En consonancia con estas reclamaciones, el colectivo de la discapacidad también menciona dos argumento importantes: la autonomía y el poder de tomar decisiones por ellos mismos, en primer lugar; en segunda instancia, estas personas reclaman «ser escuchadas, sin infantilizar«. Es decir, ser receptoras de mensajes idénticos a los que trasmiten a quienes no tienen discapacidad.
«Con nosotros» y no «por nosotros»
Larisa Areco, como integrante de la comunidad de la discapacidad, se reafirma en que quiere «participar, no ser espectadora» de todos los ámbitos sociales de manera activa. Igualmente, también reclama mayores «espacios sin barreras«, haciendo especial mención a las físicas y mentales de la población. «Empatía, y no sobreprotección» también es una idea extendida entre el colectivo.
Así mismo, Areco vuelve a alzar la voz para exigir «vivir con dignidad«, un concepto que lo hace extensible a la siguiente y contundente afirmación: «Las personas con discapacidad necesitamos que se hable con nosotros, no por nosotros«. Ese argumento resume perfectamente el sentir y las emociones de nutrido colectivo, vulnerable en determinadas ocasiones por la ausencia «apoyos», convertidos en «obstáculos».
Finalmente, Larisa Areco indica que sería ideal que «se respeten nuestros tiempos y condiciones», una invitación a a una «inclusión sin condiciones» y que, sin duda, fomentaría más y mejores «oportunidades para trabajar y crear». La tasa de desempleo en personas con discapacidad es notablemente elevada.
Finalmente, esta joven concluye su reivindicación sobre las necesidades de las personas con discapacidad, desde su propia visión, con una reflexión que incita al pensamiento crítico: «La discapacidad está en las barreas, no en las personas«. Con este argumento, Areco pretende visibilizar y normalizar la discapacidad para fomentar un comportamiento inclusivo y accesible.




