«El deporte me enseñó a seguir remando, incluso cuando no se ve la costa», expone Brenda Sardón, una atleta paralímpica que sufrió un grave accidente automovilístico que le obligó a vivir el resto de su vida en una silla de ruedas. No obstante, lejos de rendirse, hizo gala de los valores de resistencia y superación para convertirse en una popular deportista.
Brenda es atleta de la selección argentina de remo paralímpico. Ostenta un impresionante palmarés en forma de trofeos y medallas, además de un importante reconocimiento mundial debido a su habilidad en el deporte; sin embargo, su mayor victoria está lejos de colocarse en una estantería y no es necesariamente material.
Sardón se ha posicionado como una figura de referencia y relevancia para el colectivo de la discapacidad, especialmente en el ámbito deportivo, donde reivindica la inclusión de estas personas y valorando exclusivamente su capacidad de rendir al más alto nivel: «Como atletas o entrenadores, involucrarnos es apostar a que el deporte sea más justo, más humano y más nuestro«, estima.
El deporte, un lugar de pertenencia
Siendo una adolescente de diecisiete años, Brenda Sardón fue víctima de un accidente automovilístico. Aquel siniestro le invitó a vivir en silla de ruedas y de una forma bien distinta y alejada a la que estaba acostumbrada durante toda su etapa anterior.
Sin embargo, al año y medio de su recuperación ya inició a practicar deporte de nuevo a través de el paracanotaje: «Estaba atravesando un momento complicado porque el accidente había sido hace poco y lo que más me gustó fue que salía de la silla y tenía libertad para moverme«, detalla la propia atleta.
Brenda se sentía libre y no tenía que pedir permiso a nadie, por lo que siguió en este deporte acompañada de la fidelidad a ella misma. Más tarde, y como consecuencia de sus habilidades para esta modalidad deportiva, Sardón pudo asistir a cuatro citas mundialistas hasta el año 2017; al año siguiente, el remo aparecería en su vida.
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En este sentido, Brenda Sardón opina que «el deporte es un lugar donde encontramos pertenencia«, en relación al colectivo de las personas con discapacidad. Ella lo ha experimentado en primera persona y estima que es «un espacio donde, a pesar de que a veces puedan negarte pertenecer a un club por tener una discapacidad, existen miradas de complicidad».
El caso de Brenda, no obstante, es extraordinario: es atleta paralímpica y ha participado en numerosas citas mundialistas con excelentes resultados. Por ello, es una voz autorizada para reclamar aquello que es «justo» y accesible» para las personas con discapacidad dentro del ámbito deportivo: «Nos educa de alguna manera para atravesar el laberinto vida con un poco más de fuerza, sentido y red«, define.
Encontrar una motivación en la discapacidad
Uno de los secretos del éxito de Brenda Sardón ha sido la capacidad que ha desarrollado de encontrar una verdadera motivación en el deporte para enfrentar las secuelas de la discapacidad. En su caso fueron los deportes de agua, en los que se sentía libre «para poder moverme sin que nadie me empujara«.
Así podía «dejar de la lado todas las trabas del día a día» para, entonces, poder «fluir en el agua sin nada que me lo impidiese», revela la propia atleta paralímpica. El remo, en este sentido, cuenta con una ‘particularidad’ que no pasa desapercibida para Brenda: «Uno avanza yendo hacia atrás«, como una metáfora de su experiencia vital.
La propia Brenda sostiene que el deporte le enseño mucho sobre ella y sobre los demás. No obstante, «lo mas importante que me enseñó fue a no quedarme en el Olimpo con las medallas, ni tampoco en el suelo con los tropiezos«. Así mismo, también menciona el trato «indiferente» que recibe por el simple hecho de tener una discapacidad y «ser mujer».
Finalmente, Brenda Sardón expone todos «los desafíos» que enfrentó y cómo el deporte ha convertido en una herramienta de crecimiento, disfrute y para hacer valer sus derechos y el de todas las personas con discapacidad a las que representa en cada competición.




