El hábito de beber agua con bicarbonato de sodio ha ganado popularidad en redes sociales y foros de bienestar, donde se le atribuyen supuestas propiedades “desintoxicantes” y alcalinizantes. Sin embargo, más allá de las creencias populares, la evidencia científica ofrece un panorama mucho más matizado y prudente sobre su consumo.
Aunque el bicarbonato de sodio es un compuesto ampliamente utilizado en la cocina y la medicina doméstica desde hace décadas, su ingesta no es inocua ni recomendable como práctica diaria. Los especialistas coinciden en que solo tiene utilidad en situaciones muy concretas y durante períodos cortos, siempre que no existan contraindicaciones médicas.
Beneficios reales del bicarbonato en agua
El principal efecto respaldado por la ciencia es su acción como antiácido de uso ocasional. Al disolverse en agua, el bicarbonato puede neutralizar parte del ácido del estómago, lo que ayuda a aliviar de forma temporal la acidez, el ardor estomacal y la indigestión puntual, especialmente tras comidas copiosas.
En algunos estudios controlados, también se ha observado su uso como buffer metabólico en deportistas de alto rendimiento, donde puede retrasar la fatiga muscular en ejercicios breves e intensos. Este empleo, no obstante, requiere dosis precisas y supervisión profesional, por lo que no es aplicable al público general.
Lo que NO hace (aunque se repita mucho en internet)
Pese a su fama, el bicarbonato no “desintoxica” el organismo ni modifica de forma significativa el pH de la sangre. El cuerpo humano regula estos procesos mediante órganos como el hígado y los riñones, sin necesidad de remedios caseros. Tampoco existen pruebas sólidas de que prevenga o cure enfermedades crónicas, afirmaciones que los expertos califican como pseudocientíficas.
Datos clave sobre el consumo de bicarbonato
| Aspecto | Información esencial |
|---|---|
| Uso con respaldo científico | Antiácido ocasional |
| Frecuencia recomendada | Esporádica, no diaria |
| Principal riesgo | Exceso de sodio |
| Personas que deben evitarlo | Hipertensos y pacientes renales |
El mayor motivo de preocupación está relacionado con su alto contenido en sodio. Un consumo frecuente puede elevar la presión arterial, favorecer la retención de líquidos y agravar problemas cardíacos o renales. Además, el abuso puede provocar alcalosis metabólica, una alteración del equilibrio ácido-base que puede derivar en debilidad, calambres o arritmias.
Beber agua con bicarbonato solo es útil de forma puntual y con expectativas realistas. No se trata de un elixir saludable ni de un tratamiento preventivo. Ante molestias digestivas recurrentes, los profesionales recomiendan consultar con un médico y revisar la alimentación antes de recurrir a soluciones caseras que, mal utilizadas, pueden resultar contraproducentes.
