Hacer accesible una comunidad de vecinos no es únicamente una mejora funcional: es una obligación legal y un factor clave de calidad de vida. En España, la mayoría de los edificios residenciales fueron construidos sin criterios de accesibilidad universal, lo que hoy sigue generando barreras para personas mayores, vecinos con movilidad reducida o residentes con discapacidad. Según datos, casi el 85% no cumplen con la normativa.
A fecha de 4 de enero de 2026, la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) es clara: las comunidades están obligadas a realizar las obras necesarias para garantizar la accesibilidad en elementos comunes cuando estas sean solicitadas por propietarios con discapacidad o mayores de 70 años, siempre que el coste no supere los límites legalmente establecidos o cuente con ayudas públicas. Pese a ello, la adaptación sigue siendo una asignatura pendiente en gran parte del parque residencial.
Desde el sector especializado en soluciones de movilidad, empresas como Stannah insisten en que anticiparse a estas necesidades evita conflictos vecinales, revaloriza el inmueble y cumple con la normativa vigente.
Tres actuaciones clave para cumplir la ley y mejorar la accesibilidad
Aplicar la accesibilidad en una comunidad de vecinos requiere un enfoque integral. Estas son las tres medidas más importantes, alineadas con la Ley de Propiedad Horizontal.
1. Dar soluciones a escaleras y desniveles en zonas comunes
Los escalones en portales y accesos siguen siendo la principal barrera arquitectónica. La LPH respalda la instalación de rampas, plataformas elevadoras, ascensores o sillas salvaescaleras cuando sean necesarias para garantizar el acceso a la vivienda. Estas actuaciones no pueden ser rechazadas por la comunidad si cumplen los requisitos legales, ya que se consideran obras obligatorias.
2. Adaptar accesos, puertas y elementos de paso
La normativa no se limita a salvar alturas. La accesibilidad también implica puertas con anchura suficiente, accesos sin obstáculos y elementos de apoyo que faciliten el tránsito seguro. Ajustar estos puntos permite el uso normalizado de los espacios comunes y reduce riesgos, especialmente en portales y entradas principales.
Espacios comunes amplios y seguros para todos los vecinos
3. Mejorar la movilidad interior, las zonas de maniobra y comunicación
Pasillos estrechos, giros imposibles o pavimentos resbaladizos limitan la autonomía diaria. Ampliar zonas de maniobra, eliminar obstáculos innecesarios y utilizar suelos continuos y antideslizantes forma parte de una accesibilidad real y efectiva. Estas mejoras, además, están alineadas con el principio de “ajustes razonables” recogido en la legislación vigente y respaldado por la LPH.
Lo que respecta a la comunicación, los espacios comunes deben ser accesibles en cuanto a la información sobre sus itinerarios, como a la comunicación en los telefonillos, por ejemplo. Unas de las cuestiones más demandada por el colectivo de personas sordas.
Estos son algunos de los datos más relevantes sobre accesibilidad y marco legal en comunidades de vecinos:
| Aspecto clave | Información relevante |
|---|---|
| Marco legal | Ley de Propiedad Horizontal |
| Tipo de obras | Obligatorias si garantizan accesibilidad |
| Principales barreras | Escaleras, comunicación accesos y pasillos |
| Beneficio colectivo | Inclusión y revalorización del edificio |
Invertir en accesibilidad es cumplir la ley, prevenir conflictos y preparar los edificios para el presente y el futuro. Una comunidad accesible no solo responde a una exigencia normativa, sino que construye entornos más justos, seguros y habitables para todos sus vecinos.




