Pensar en la herencia ya no es una cuestión exclusiva de personas mayores o con descendencia. Cada vez más ciudadanos, especialmente quienes no tienen hijos, se preguntan qué ocurrirá con su patrimonio el día que falten. Viviendas, ahorros, derechos y también deudas forman parte de una realidad legal que conviene conocer con antelación para evitar conflictos futuros.
En España, el reparto de una herencia no queda al azar. La legislación establece un orden sucesorio muy concreto que se aplica automáticamente cuando no existe testamento, pero también impone límites incluso cuando sí lo hay. Por eso, entender cómo funciona este sistema resulta clave para tomar decisiones informadas y planificar el futuro con tranquilidad.
¿Quién hereda si una persona fallece sin hijos?
La ausencia de descendientes no implica que el patrimonio quede sin destinatario. El código civil contempla distintos escenarios y establece una jerarquía clara de herederos. En primer lugar, heredan los familiares en línea ascendente, como padres y abuelos. Si estos no existen, el siguiente turno corresponde al cónyuge viudo, siempre que el matrimonio siga vigente legalmente.
En ausencia de ascendientes y cónyuge, la herencia pasa a hermanos y sobrinos. Solo cuando no existe ningún familiar con derecho a heredar, el patrimonio pasa a manos del Estado, que se convierte en heredero universal. Este orden se aplica de forma automática cuando la persona fallecida no dejó testamento.
Testamento: libertad con límites legales
Otorgar testamento permite decidir con mayor precisión el destino de los bienes, pero no concede libertad absoluta. La ley protege a los llamados herederos forzosos, a quienes siempre debe reservarse una parte de la herencia. En el caso de personas sin hijos, estos herederos suelen ser los padres u otros ascendientes.
La herencia se divide en tres partes. La legítima se reparte obligatoriamente entre los herederos forzosos. El tercio de mejora también está destinado a ellos, aunque el testador puede decidir cómo distribuirlo. Por último, el tercio de libre disposición permite dejar bienes a cualquier persona, familiar o no, e incluso a entidades u organizaciones.
| Aspecto clave | Información esencial |
|---|---|
| Herederos prioritarios sin hijos | Padres y ascendientes |
| Papel del cónyuge | Hereda si no hay descendientes ni ascendientes |
| Libertad del testador | Limitada por la legítima |
| Último heredero posible | El Estado |
Planificar la herencia no solo evita disputas familiares, sino que también garantiza que el patrimonio se reparta conforme a los deseos personales dentro del marco legal. En el caso de no tener hijos, hacer testamento se convierte en una herramienta especialmente recomendable para decidir con claridad quién recibirá los bienes y en qué proporción.




