No todos pueden contarlo. No todos han sobrevivido a un impacto de bala durante un atraco. Leonel Núñez lo puede contar y es un superviviente a un disparo que le ocasionó una lesión medular. El proyectil, no obstante, sigue dentro de su cuerpo, incrustado entre sus vértebras.
El impactante testimonio de este joven está plenamente marcado por la resiliencia y las ganas de vivir con propósito que ha demostrado Núñez desde que sufriera el impacto de esa bala en su columna vertebral. Por tanto, esta historia permite deducir que incluso desde el dolor más profundo puede nacer una nueva versión de uno mismo.
Además, Leonel es un «joven bien deportista» que antes de caer en los brazos de la discapacidad solía practicar todo tipo de actividades físicas y deportes de equipo, que compaginaba con su trabajo en una aseguradora: «Siempre he sido una persona bien activa», explica. Ahora, continúa ligado al baloncesto adaptado para personas en sillas de ruedas.
Lesión medular como consecuencia de un disparo
Era 12 de septiembre de 2019. Una fecha que Leonel Núñez no va a borrar jamás de su retina ni de su memoria. Es la fecha en la que dejó de caminar por sí mismo para sentarse en una silla de ruedas el resto de su vida. Recuerda que «ese día comenzó normal«, acudió a su trabajo como cada jornada, pero sin saber que el destino sería bien distinto.
Esa misma tarde, el joven iba caminando hasta la casa de un familiar cuando, de repente, «me intercepta una motocicleta con dos individuos» a bordo, con la intención de robarle todas las pertenencias que Leonel llevase encima. El instinto más primario salió a relucir: correr.
Ellos no dijeron ni una palabra, pero la intención hablaba por sí misma. Núñez se asustó, les dio la espalda y comenzó a correr en busca de un refugio donde poder resguardarse. Sin embargo, el motorista que iba en la parte trasera sacó un arma y le disparó en la espalda: «La bala se incrustó en una vértebra, que ya la tengo para toda la vida», detalla.
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Como consecuencia del impacto de la bala, Leonel sufrió severos daños en su médula espinal que le han arrebatado la movilidad y la posibilidad de caminar. Sin embargo, con mucha terapia, esfuerzo y dolor, «que es peor que la propia discapacidad», ha podido retomar una vida «feliz y normal» junto a su esposa.
Sin duda, la lesión medular que presenta desde entonces no le ha alterado los planes de vida ni las ganas de seguir viviendo. Para Leonel Núñez, «rendirse no es una opción«. Su vida como deportista de baloncesto adaptado sigue vigente, acompañado de una fecha que jamás podrá olvidar: 12 de septiembre de 2019.
La buena actitud, clave
Desde que Leonel sufriera el impacto de una bala penetrando en su columna vertebral, ha pasado por diferentes procesos de rehabilitación para intentar ser lo más independiente posible. Unas veces mejor y otras peor, pero siempre intentando poner una buena actitud, especialmente los días «difíciles».
También es paciente de dolor crónico, un aspecto que se agrega y se acentúa en su condición de persona con discapacidad. No obstante, ha sabido rodearse de personas que le ayudan y motivan para salir siempre hacia delante: «Siempre me ha ayudado pensar que mañana estaré mejor que hoy«.
A través de su historia y de su testimonio, Leonel se ha convertido en una figura de inspiración para muchas personas que batallan cada día en silencio contra la discapacidad, demostrando que también se puede vivir al máximo con esta condición.
Él lo hace con un proyectil incrustado entre sus vértebras desde el año 2019 pero, sobre todo, lo hace convencido de que es capaz de llevar una vida plena y feliz junto a su familia y a su esposa, sacando tiempo para retomar el baloncesto en silla de ruedas, otra de sus grandes aficiones.




