La vida de Emily Traveller era maravillosa. Tenía todo lo que quería y todo lo que necesitaba al alcance de su mano. Era una niña feliz que acudía al colegio en Utah -Estados Unidos- y gozaba de los planes de ocio con sus amigos. Precisamente, en uno de estas escapadas, iba a sufrir un grave de accidente de coche.
Con 16 años, esta joven estadounidense decidió acudir con sus amigos a las dunas de arena de Utah. Recuerda que era el mes de abril de 2022. Al regresar a casa, el coche en el que viajaba dio un vuelvo, golpeándose la cabeza contra «la barra de la jaula antivuelco». El desenlace fue fatal.
Aquel impactó le causó una fractura de cuello y una gran brecha en la cabeza que le hizo «perder mucha sangre». También sufrió la rotura de las vértebras C5-C7, «pero la fractura entró en mi médula espinal a la altura de C4, dejándome en estado de tetraplejia«, explica la propia Emily.
«Pensé que no iba a sobrevivir»
Como consecuencia del siniestro que sufrió el vehículo en el que viajaba Emily Traveller y del golpe contra la barra antivuelco del mismo coche, esta joven pensó que su vida estaba a escasos segundos de poner el punto y final. No obstante, los paramédicos llegaron a tiempo y pudo sobrevivir «por los pelos«, como ella misma afirma.
En el hospital, los doctores le comunicaron que «probablemente nunca recuperaría la función cervical» y que debería aprender a vivir en una silla de ruedas debido a la gravedad de la situación. Ella lo aceptó y comenzó un largo y tediosos proceso de rehabilitación, que se prolongó durante más de cuatro meses, intentando «recuperar algo y aprender a vivir con una lesión de médula espinal«.
En este sentido, tras haber sido capaz de «recuperar algo de movimiento en ambos brazos, volver a aprender a tragar e intentar recuperar la voz y la respiración«, Traveller pudo volver a casa. Allí comenzaría una nueva etapa en su vida, que estaría marcada por la resiliencia y la determinación de querer vivir.
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Ha trabajado de forma muy dura e intensa, a pesar de que, de momento, «no tengo función en mis manos ni piernas«, pero eso no cambia «el hecho de que todavía vivo una vida muy hermosa», expone. Emily se siente muy agradecida de poder contar su historia, inspirando a miles de personas y siendo capaz de hacer un profundo ejercicio de memoria para narrar como vivió aquellos momentos en los que peligraba su vida.
«Nuestra felicidad tiene poco que ver con lo que nos sucede, sino todo que ver con lo que hacemos al respecto«, destaca Emily, una joven que sufrió un grave accidente de tráfico con 16 años y que le ha causado una lesión medular.
Un grito a la esperanza
A raíz de su accidente y posterior recuperación y rehabilitación, Emily Traveller ha decidido querer compartir su historia para divulgar la inspiración, determinación y adaptación que ha tenido que forjar en su vida. Lo hace ante cualquier tipo de público, con especial énfasis en escuelas, conferencias ante empresas y charlas.
Precisamente, sus charlas animan al público a afrontar los desafíos, apoyarse en los demás y alcanzar sus metas, sin importar las circunstancias que envuelvan a cada persona. Emily ha ‘cumplido’ tres años «llenos de los momentos más bajos, los momentos más altos, verdadera tristeza, verdadera alegría y, lo más importante: superación«, expone en redes sociales desde su accidente.
Finalmente, esta joven de Utah ha vuelto a disfrutar de la vida gracias al inconmensurable apoyo de su familia, que se ha volcado en su recuperación, y de sus amigos, que no le han ayudado a esquivar la debilidad. Sin embargo, su propio carácter ha sido determinante para convertir la discapacidad en una fuente de resiliencia e inspiración.




