Cayetana Uranga tiene una parálisis cerebral. Tal y como ella misma lo explica, nació «con el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello y sin oxígeno en el cerebro«, lo que se remonta como la causa de esta realidad que le acompaña de manera congénita.
Desde entonces y desde que tiene conciencia y uso de razón, Uranga se ha posicionado firmemente como una defensora de los derechos de las personas con discapacidad. Ha comprobado, mediante su propio diagnóstico, que presentar esta condición no está exento de ser capaces de lograr objetivos en la vida.
A través de su propio historia, Cayetana estima que la parálisis cerebral «no me ha impedido hacer todo lo que he querido». Así mismo, recuerda que desde pequeña, «mi madre nunca me trató de forma diferente a mis hermanas», lo que le permitió crecer «con una actitud positiva ante la vida«, detalla.
Alcanzar la plenitud personal
En la vida, todas las personas que habitamos en el mundo ocupamos un lugar y soñamos con grandes cosas que, ojalá, se cumplan alguna vez. Dentro de ese amplio espectro de individuos, por supuesto, se encuentra el colectivo de la discapacidad, que también anhela con lograr importantes hitos. Nada desigual al resto.
En el caso de Cayetana Uranga, su objetivo principal no es otro que intentar concienciar de que la parálisis cerebral no es un impedimento para soñar en grande y cumplir grandes deseos. Ella quiere hacer comprender los desafíos a los que se enfrentan las personas con discapacidad, contado desde una narración en primera persona.
Uranga es graduada en la universidad, al igual que «todos mis amigos» con parálisis cerebral y ha sido capaz de aprender un nuevo idioma, cuando se tuvo que desplazar de su ciudad natal hasta Estados Unidos, yendo en contra de lo que los médicos podían pensar sobre ella y su discapacidad, convertida en una permanente capacidad.
Ver esta publicación en Instagram
Por ello, ser graduada en la Universidad adquiere una nueva dimensión para Cayetana, que ha decidido alzar la voz para exigir un trato igualitario a quienes tienen la condición de parálisis cerebral, a pesar de que lo hace extensible a cualquier patología o discapacidad: «Danos el mismo trato que le darías a cualquier persona. Tal vez descubras que somos geniales».
En este sentido, Uranga insiste en que «no somos «diferentes», sino que «simplemente vivimos nuestras vidas«. Por tanto, su mensaje capacitista se basa sobre ser siempre uno mismo y nunca sentir pudor por «mostrar quiénes somos, porque somos nosotros mismos y eso es perfecto«, confirma.
La educación, fundamental para Cayetana
«La educación es muy importante para mí«, explica Cayetana Uranga, Revela que le costó «mucho» graduarse en la Universidad, pero finalmente lo consiguió y, posteriormente, emigró hasta los Estados Unidos para comenzar a aprender inglés, a pesar de las dudas de los médicos: «Tres años después, ya hablaba con todos mis amigos del colegio«, expone.
No obstante, también ha sufrido la cara más amarga de la discapacidad, y no ha sido precisamente por sus condiciones, sino por la falta de accesibilidad de los centros escolares a los que quería acudir: «Tenían un aula en el segundo piso y no tenían ascensor», desvela Cayetana.
Finalmente, Uganda egresó en la Universidad de Lynn tras unos años cursando un programa de gestión de moda. Estaba realmente feliz por haber cumplido uno de sus sueños, logrados con una beca que logró devolver en diez años y estar libre de deudas, como ella explica.
«He superado muchos obstáculos en mi vida, pero obtener mi licenciatura fue uno de mis mayores logros«, reconoce esta mujer con parálisis cerebral. No obstante, también es consciente de que su familia y sus amigos han tenido un papel esencial en su capacidad para «recuperarme y mantenerme decidido a lograr mis objetivos educativos«.




