El mundo de psicopedagogía se enmarca dentro de el asesoramiento y en la orientación, principalmente enfocado al ámbito de la educación, aunque también puede intervenir en recursos humanos, en mediación familiar y en el ámbito laboral, como indican desde el Gabinete Kaposkly.
En este sentido, Adrián, un usuario de redes sociales y psicopedagogo ha querido explicar cual es la realidad que existe en torno a la relación de las personas con autismo y el contacto físico, que no siempre es bien recibido o, al menos, esperado por parte del receptor.
Como este profesional destaca, para muchas personas que presenta Trastorno de Espectro Autista -TEA-, el contacto físico puede suponer un importante inconveniente, y depende, de una forma muy notable de tres factores a tener en cuenta: el «momento, del aviso y de quién lo inicia«.
Personas con autismo y contacto físico
«¿Has sentido eso de que tu quieres abrazar pero que te abracen te descoloca un poquito?», se pregunta Adrián, psicopedagogo que ha expuesto cómo es el comportamiento, emociones y sentimientos de las personas con autismo respecto al contacto físico, con especial mención en los momentos inesperados.
De esta manera, este profesional indica que «el contacto físico no se siente igual en todas las personas«. Del mismo modo, detalla que la persona que lo inicia está «preparada» y conoce cual va a ser la intensidad de ese abrazo, la presión o la distancia a la que va a suceder. Pero el receptor desconoce estos parámetros.
Incluso, menciona «el momento exacto en el que tu cuerpo tolera» ese gesto de un abrazo. Por tanto, todo lo contrario ocurre «cuando te abrazan sin avisar» y el «sistema sensorial se dispara«, advierte Adrián. Tal vez exista una mezcla heterogénea de excesiva presión, cercanía o rapidez, entre otros valores que en las personas con autismo se acentúe todavía más.
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De hecho, también se puede dar la situación de que el cuerpo entre en tensión «antes de que la emoción llegue a aparecer». Entonces, en ese momento, llega esa «injusta etiqueta» que reciben quienes actúan con este comportamiento: «Eres una persona nada afectuosa«, explica este profesional de la psicopedagogía. También que eres muy distante o que «no te gusta nadie».
La realidad, sin embargo, es bien distinta. Claro que es una persona afectuosa; simplemente necesita que las cosas «vayan a tu ritmo». Esto se debe a que las personas con autismo son capaces de «sentir muchísimo más» de lo que se puede imaginar, pero no siempre es sencillo de demostrar.
Consejos para abrazar
A lo largo de su contenido en redes sociales, Adrián también ha compartido una serie de consejos a la hora de abrazar a una persona con autismo, con el propósito de que no sienta incomodidad, frustración ni deseo de que finalice esa muestra de cariño, sino todo lo contrario.
Este psicopedagogo, por tanto, aboga por «avisar antes de abrazar«, es decir, informar al receptor de este gesto lo que va a suceder y preguntar si está dispuesto a ello. También narra la importancia de «respetar cuando alguien necesita más espacio, ya que no es algo personal».
En esta línea, los profesionales indican que otro buen mecanismo es «pactar formas de contacto que resulten seguras«, como puede ser un abrazo corto, apoyo en el hombro o contacto solo en ciertos momentos. Porque el cariño «no siempre se expresa con el cuerpo, y eso no lo hace menos real», finaliza Adrián sobre la relación del contacto físico y personas con autismo.




