El uso indebido de los carros de la compra dejará de ser una simple falta de civismo para convertirse en un problema con consecuencias económicas reales en Estados Unidos. A partir de este mes de enero, una nueva normativa comenzará a castigar tanto a supermercados como a clientes por la retirada, abandono o mala gestión de estos elementos, con multas que pueden alcanzar los 1.000 dólares.
La medida responde a un fenómeno cada vez más visible en numerosas ciudades del país: carros abandonados en aceras, calles, parques y zonas residenciales, generando costes públicos elevados y un deterioro notable del entorno urbano. Las autoridades aseguran que el problema se ha intensificado en los últimos años y que la autorregulación del sector ya no ha sido suficiente.
Ciudades que endurecen las normas contra supermercados y clientes
Uno de los casos más representativos es el de Phoenix, donde el ayuntamiento ha decidido imponer nuevas obligaciones a todos los comercios minoristas. Desde el 15 de enero, las tiendas deberán instalar sistemas de bloqueo en los carros o contratar empresas especializadas en su recogida y certificarse anualmente ante la ciudad.
El incumplimiento tendrá consecuencias inmediatas: una primera sanción económica y multas progresivas que pueden llegar hasta los 1.000 dólares si el supermercado reincide. Solo durante 2024, la ciudad tuvo que retirar más de 7.800 carros abandonados, procedentes de cientos de establecimientos, lo que supuso un gasto considerable para las arcas municipales.
Pero la responsabilidad no recaerá únicamente en los comercios. En varios estados, los propios usuarios pueden ser sancionados por sacar un carro fuera del recinto del supermercado sin autorización. En los casos más graves, las multas pueden llegar incluso a 2.500 dólares, según la legislación local.

Bloqueos, depósitos y un cambio en la experiencia de compra
Para adaptarse a la normativa, las cadenas están aplicando soluciones muy distintas. Algunas, como Aldi, continúan apostando por el sistema de depósito con moneda, que obliga al cliente a devolver el carro para recuperar su dinero. Otras, como Kroger, han incorporado sensores y bloqueos automáticos en las ruedas que se activan al salir de un perímetro determinado.
Estas tecnologías han generado críticas entre los consumidores, que las consideran incómodas o excesivamente restrictivas. Sin embargo, los minoristas defienden su uso como una forma eficaz de cumplir la ley, evitar robos y reducir sanciones.
Antes del último tramo de la información, estos son los datos clave de la nueva normativa:
| Aspecto clave | Detalle |
|---|---|
| Multa máxima a supermercados | 1.000 dólares |
| Inicio de aplicación | 15 de enero |
| Carros retirados en 2024 (Phoenix) | Más de 7.800 |
| Multa máxima a usuarios | Hasta 2.500 dólares |
La tendencia no se limita a una sola ciudad. Localidades como Eureka ya aplican sanciones por cada carro encontrado fuera del establecimiento, reforzando una política que busca trasladar la responsabilidad a supermercados y compradores por igual.
Con estas medidas, Estados Unidos avanza hacia un control más estricto del uso de los carros de la compra, transformando un gesto cotidiano en una cuestión regulada por ley, donde un simple descuido puede acabar costando cientos —o miles— de dólares.

