Nelia Pérez trabaja como responsable de compras en ILUNION Hotels, una cadena hotelera que trasciende más allá de cualquier concepto asociado al alojamiento y que se ha tornado como un verdadero referente en la inclusión y en la accesibilidad real. En el interior de estas instalaciones, «dormir es depertar«, defienden desde la entidad.
Así mismo, Pérez nació con una discapacidad derivada de una agenesia en el antebrazo izquierdo, que es una malformación congénita que le obligó a ser portadora de una prótesis desde una edad muy temprana, alrededor de «los dos o tres meses», reconoce.
Ella misma se define como una persona «responsable, trabajadora y super activa» a la que le encanta «hacer mil cosas y tener mil cosas en la cabeza», una sensación que la abarca tanto dentro como fuera del aspecto laboral. No recuerda una infancia especialmente dura, en parte, debido a la normalidad que siempre ha existido en su familia respecto al concepto de discapacidad.
La importancia de normalizar la discapacidad
A Nelia Pérez también le encanta viajar. En definitiva, lo que más placer le genera es «disfrutar de la vida». Teniendo a Cuenca como origen natal, muy pronto emigró a Albacete con el resto de su familia, ciudad en la que desarrollaría su infancia y adolescencia. Así lo revela en la sección ‘Soñadores‘ de ILUNION Hotels, bajo el lema ‘La libertad de dejar de ocultar‘.
Su discapacidad congénita como consecuencia de una agenesia en el antebrazo izquierdo podría haberle llenado de dudas, incertidumbre y frustración desde que empezase a tomar conciencia, pero el papel de su familia ha sido fundamental para que esa sensación nunca llegase.
«En mi familia, la discapacidad no se ha tratado como tal, sino que se ha normalizado«, explica Nelia. De hecho, tilda su infancia como «bastante buena»; sin embargo, es consciente de que «las personas creen que la gente que tenemos discapacidad hemos tenido un vida dura, lo hemos pasado mal en el cole o en cualquier etapa de nuestras vidas«. En su caso no fue así.
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La responsable de compras de ILUNION afirma que siempre ha estado muy bien rodeada, tanto del entorno familiar como por el círculo de amistad, algo fundamental. Sus padres, incluso, siempre le apuntaban «a todo tipo de actividades» sin ningún tipo de adaptación: «Si algo creía que no lo podía hacer como los demás, me lo adaptaba yo misma«, indica Pérez.
En su propia casa, la lesión de Nelia siempre se ha tratado «como un tema más», dándole la importancia que tenía en cada momento y sin tintes dramáticos: «Ellos, al verme bien y que me valía por mí misma, tampoco la han tenido tan en cuenta». reconoce. Ese sentimiento varió notablemente con la llegada de la adolescencia, una etapa siempre complicada para los jóvenes.
«Nos empezamos a preocupar por cómo nos vemos«, indica Nelia, que también admite su carácter presumido desde bien que era una niña. Ella decidió refugiarse en la moda y en la vestimenta que tapara por completo «la transición» de su brazo izquierdo. Ahora -y casi siempre-, es una persona feliz y disfrutona de la vida.
La discapacidad no es una carta de presentación
A medida que ha ido pasando el tiempo, Nelia Pérez afirma que ha entendido «que la discapacidad no es mi carta de presentación«. Ella prioriza una buena conexión con la gente, que le conozcan «y después, si me siento cómoda, te contaré lo que me pasa. Siempre y cuando tu quieras que te lo cuente». Valiente y sincera declaración.
Así mismo, la experiencia le ha permitido exclamar que «la gente tiene que intentar dejar de prejuzgar» o, al menos, «obligar a que tú cuentes una situación o circunstancia». También deduce que «la aceptación no es un interruptor» y está plenamente sustentada por la vulnerabilidad del día a día, donde la opinión de los demás puede pesar más o menos en cada contexto.
De esta manera, Nelia confirma que, desde que forma parte de la plantilla de trabajadores de ILUNION, «acepto mi discapacidad de mejor manera«. Ha podido encontrar a personas con lesiones más severas a la suya y que llevan «vidas completamente normales«, lo que le ha instado a aprender que tal vez «no tengas una capacidad, pero desarrollas por mil otras«.
Finalmente, Nelia Pérez insiste en que «hay que aceptarse a uno mismo». También explica que «si tu te tratas con naturalidad, la gente lo va a hacer». Por último, desde ILUNION Hotels, destacan que «normalizar también es una forma de cuidar y la inclusión empieza mucho antes de lo que creemos«.




