El mundo del trabajo evoluciona a un ritmo vertiginoso y, con él, también lo hacen los riesgos asociados a la salud de los empleados. Más allá de los accidentes físicos o las enfermedades tradicionales, comienzan a ganar protagonismo trastornos psicológicos ligados directamente a la presión constante, la autoexigencia extrema y la imposibilidad de desconectar. En este contexto emerge la Sisifemia, un fenómeno cada vez más observado en entornos profesionales altamente demandantes.
Este trastorno, todavía poco conocido para el gran público, describe una situación en la que el trabajador se esfuerza de manera continua por alcanzar objetivos que, en la práctica, resultan inalcanzables. El resultado no es solo frustración, sino un deterioro progresivo de la salud mental que puede tener consecuencias laborales graves, incluyendo la baja médica prolongada e incluso el reconocimiento de una incapacidad permanente.
¿Qué es la Sisifemia y por qué preocupa a los expertos?
La Sisifemia, conocida también como el cansancio del trabajador incansable, se caracteriza por una carga laboral excesiva sostenida en el tiempo y una sensación permanente de no llegar nunca a cumplir las expectativas, ni propias ni ajenas. A diferencia del burnout, donde el agotamiento suele desembocar en desmotivación, en la Sisifemia el empleado continúa esforzándose de forma obsesiva, aun cuando el desgaste ya es evidente.
Especialistas en incapacidad laboral, como los profesionales de Fidelitis, advierten de que este patrón afecta sobre todo a perfiles con alta responsabilidad, fuerte compromiso profesional y una marcada tendencia al perfeccionismo. Sectores como el financiero, sanitario o directivo concentran un mayor número de casos debido a las largas jornadas y a la presión constante por resultados.
Entre los síntomas más habituales destacan el agotamiento físico y mental, la autoexigencia desmedida, el aislamiento social, una ambición poco realista y la sensación crónica de insatisfacción, incluso cuando el rendimiento es objetivamente alto.
Cuando la Sisifemia puede derivar en incapacidad permanente
Aunque la Sisifemia aún no figura como diagnóstico oficial en los manuales médicos, sus efectos sí pueden justificar una baja laboral por causas psicológicas. El verdadero riesgo aparece cuando este estado se prolonga y actúa como detonante de trastornos más graves, como la depresión mayor, la ansiedad generalizada o un síndrome de burnout en fase severa.
En estos casos, si el trabajador no responde a los tratamientos médicos y psicológicos disponibles, la situación puede desembocar en el reconocimiento de una incapacidad permanente. Esta valoración corresponde al Instituto Nacional de la Seguridad Social o, en su defecto, a la vía judicial, tras analizar informes clínicos, evolución del paciente y limitaciones reales para desempeñar su profesión habitual.
Detectar a tiempo la Sisifemia es fundamental para evitar daños irreversibles en la salud del trabajador. La prevención, la reorganización de cargas laborales y la intervención profesional temprana se convierten en herramientas esenciales para frenar un problema que, aunque silencioso, ya empieza a tener un impacto real en el ámbito del empleo y la protección social.




