Raúl Gay es psicólogo y analista de conducta. Como él mismo describe, trabaja «con personas con discapacidad y con sus familias, ofreciendo un acompañamiento riguroso y adaptado a cada caso». De hecho, es un campo que este profesional conoce a la perfección, por lo que es capaz de entender los sentimientos y emociones de cada paciente.
Gay nació con una discapacidad física, un hecho que «ha marcado mi manera de entender la vida y la profesión», indica Raúl. Por tanto, él mismo ha vivido en primera persona qué significa «depender de otros, adaptarse, aprender a pedir ayuda o a aceptar límites».
Sin embargo, su situación como integrante de este colectivo también le ha permitido descubrir que «la discapacidad no es una identidad cerrada, sino una experiencia que cambia con el entorno, con la actitud y con las oportunidades». Bajo su perspectiva, «cada historia merece ser escuchada sin juicios, con respeto y herramientas útiles», indica este profesional.
Periodista y psicólogo con discapacidad
A los 43 años, Raúl Gay se graduó en Psicología y se especializó en Análisis de Conducta por la Universidad Autónoma de Madrid. Sin embargo, antes de iniciarse en este mundo, desempeñó la profesión de periodista durante más de una década: «Aquella etapa me enseñó a escuchar, observar con precisión y contar historias complejas con claridad. Hoy, esas mismas habilidades las pongo al servicio de mis pacientes», relata.
En esta línea, como profesional de la psicología con discapacidad congénita, Raúl estima que su metodología de trabajo parte «del análisis funcional de la conducta, que permite entender qué sentido tiene lo que hacemos, pensamos y sentimos, y cómo cambiarlo hacia lo que queremos».
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Además, no sólo se centra en la persona afectada, sino que hace extensible esta percepción a su familia y a quienes le acompañan en la rutina diaria: «Conozco de cerca el impacto que puede tener la discapacidad en una persona y en todo su entorno«, insiste este profesional.
De este modo, Raúl Gay no sólo aplica sus conocimientos desde el área de la teoría, sino que también insiste en hacerlo desde «la experiencia compartida: la de buscar bienestar y autonomía dentro de las condiciones reales de cada uno«. La discapacidad convertida en capacidad, conociendo el cuerpo a la perfección pero dando rienda suelta a la mente para imaginar, crear e intentar.
Sobrellevar la discapacidad
El historial clínico de Raúl Gay está marcado en rojo por haber nacido con una discapacidad física, que le ha limitado notablemente muchos aspectos a lo largo de su vida. Él no lo niega y así lo expone, sabiendo que el trabajo de un psicólogo no va a hacer que la propia discapacidad desaparezca, pero tal vez si «ayude a sobrellevarla mejor»
Acudir a terapia no es sinónimo de volver a caminar si se está en silla de ruedas. Tampoco existirá el milagro de volver a ver, escuchar o, en su caso, de que «te nazcan brazos«; sin embargo, el trabajo de la psicología sí que puede ser útil para «adaptarte al entorno y mejorar las relaciones sociales«.
También sirve para la autoestima y confianza en uno mismo, un sector que suele quedar un poco en la retaguardia mientras no se consigue la aceptación de la discapacidad. Por tanto, el trabajo de Raúl es totalmente accesible e inclusivo para cualquier persona, que encontrará en él un lugar donde sentirse seguro y mostrar sus vulnerabilidades ante alguien que, probablemente, también haya recorrido el mismo camino.




