La accesibilidad avanza también en los espacios históricos. El Parador de Jarandilla de la Vera que anunció el pasado octubre que volvía a abrir sus puertas tras casi diez meses cerrado por una profunda reforma que ha supuesto una inversión total de seis millones de euros. Más allá de la modernización estética y la mejora energética, la actuación sitúa la eliminación de barreras y la mejora de la accesibilidad como uno de los ejes clave del proyecto, marcando un paso adelante en el turismo inclusivo en Extremadura.
El emblemático establecimiento, ubicado en un castillo-palacio del siglo XVI, se adapta ahora a las necesidades reales de las personas con discapacidad, personas mayores y viajeros con movilidad reducida. El objetivo es claro: demostrar que el patrimonio histórico puede ser disfrutado por todos, sin excepciones, y que la accesibilidad no es incompatible con la conservación cultural.
La reapertura en octubre de 2025 llegó tras una inversión de dos millones de euros por parte de Paradores y más de cuatro millones aportados por Turespaña mediante fondos europeos Next Generation. Un esfuerzo económico que no solo moderniza el edificio, sino que lo alinea con los estándares actuales de turismo responsable, sostenible y accesible.
Habitaciones y baños adaptados para una estancia más inclusiva
Uno de los avances más relevantes en materia de accesibilidad se encuentra en la conocida como “zona noble” del Parador. En este espacio se están habilitando 14 habitaciones más amplias, pensadas para facilitar la movilidad interior y el uso de ayudas técnicas. Los baños han sido completamente reacondicionados, sustituyendo las bañeras por platos de ducha accesibles, una medida esencial para garantizar la seguridad y autonomía de las personas con discapacidad física o movilidad reducida.
Estas mejoras, que finalizarán en diciembre sin afectar al funcionamiento del establecimiento, responden a una demanda histórica del colectivo: alojamientos que permitan disfrutar del turismo sin depender de ayudas externas ni renunciar al confort. La intervención refuerza así la idea de que la accesibilidad no debe limitarse a unas pocas habitaciones, sino integrarse de forma transversal en el diseño hotelero.
También se han adaptado espacios interiores como la cocina y la lavandería, incorporando nuevas soluciones de climatización y ergonomía que mejoran el entorno laboral. Estas actuaciones tienen un impacto directo en la accesibilidad en el empleo, facilitando condiciones más seguras y saludables para trabajadores con diversidad funcional.
Patrimonio histórico sin barreras
El Parador de Jarandilla, antigua residencia del emperador Carlos V, está catalogado como Bien de Interés Cultural, lo que añadía una complejidad extra a la reforma. Sin embargo, las obras han logrado compatibilizar la conservación patrimonial con la mejora del acceso público.
Entre las actuaciones más destacadas se encuentra la restauración integral del Patio de Armas, la rehabilitación de la torre noroeste —ahora accesible al público con medidas de seguridad— y la recuperación del acceso histórico mediante la rehabilitación del foso original. Estas intervenciones permiten recorridos más seguros y comprensibles, fundamentales para personas con discapacidad física o sensorial.
La nueva iluminación monumental y la mejora de los caminos peatonales en jardines y accesos refuerzan la orientación y la seguridad, aspectos clave para personas con baja visión. Además, el proyecto incluye un Plan Director de Conservación que permitirá seguir avanzando en la adaptación progresiva del edificio a criterios de accesibilidad universal.
Accesibilidad, sostenibilidad y futuro del turismo
Las obras también han apostado por la eficiencia energética, con la renovación completa de la sala de calderas y la eliminación del gasóleo como fuente de energía. Esto reduce el consumo energético en climatización casi un 50%, disminuyendo la huella de carbono del edificio. Un enfoque que conecta sostenibilidad ambiental y accesibilidad, dos pilares inseparables del turismo del siglo XXI.
La reapertura del Parador de Jarandilla se integra en el plan de transformación de Paradores de cara a su centenario en 2028, que contempla la reforma de más del 50% de sus establecimientos en todo el país. En el caso de Extremadura, esta estrategia supone una oportunidad para consolidar un turismo de interior más inclusivo, donde las personas con discapacidad puedan viajar sin encontrar obstáculos.
Con esta reforma, el Parador de Jarandilla no solo recupera su actividad, sino que se posiciona como un ejemplo de cómo el patrimonio histórico puede transformarse en un espacio accesible, digno y abierto a todas las personas, avanzando hacia un modelo turístico verdaderamente inclusivo.




