La Universidad de Salamanca ha iniciado una investigación para aportar nuevas claves que permitan comprender como procesa el sistema nervioso los estímulos sonoros en pacientes con autismo. De acuerdo con la entidad encargada de este estudio, el procesamiento sensorial divergente «condiciona la percepción y la respuesta al entorno».
Así mismo, desde la propia Universidad de Salamanca indican que el Trastorno de Espectro Autista -TEA- es una alteración del «neurodesarrollo caracterizado por conductas sociales atípicas e intereses restringidos y repetitivos». Su identificación no resulta sencilla por la ausencia de síntomas visibles, aunque en pacientes de cero a seis años sí existe posibilidad de mejoría mediante la Atención Temprana -AT-.
En este sentido, dentro de los estímulos sensoriales, el sentido del oído se perfila como un criterio diagnóstico para la identificación del autismo. De hecho, según esta institución académica, «las sensibilidades auditivas, incluyendo la hipersensibilidad a ciertos sonidos, perjudican la extracción de regularidades ambientales y la capacidad de respuesta a eventos nuevos».
Diversidad auditiva en personas con autismo
La investigación de la Universidad de Salamanca sobre la relación entre la diversidad sensorial y las personas con Trastorno de Espectro Autista, de momento, ya ha permitido revelar que «el cerebro no sólo escucha, sino que intenta predecir los sonidos». No obstante, ese «sistema de predicción» funciona diferente en pacientes con autismo.
En este sentido, «los ruidos inesperados o intensos pueden resultar mucho más molestos o angustiosos». De este modo, Carmen Calvo, presidenta de Autismo Castilla y la Mancha, ha destacado que «la importancia de este estudio demuestra que hay una base científica» que dé respuesta a personas con autismo en determinados momentos y que «no sean las adecuadas».
Por su parte, Manuel S. Manmierca, catedrático de Histología de la Universidad de Salamanca y Director del Grupo de Investigación de Audición y Cognición Auditiva del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, apostilla que la innovación de esta trabajo reside en considerar la variabilidad relacionada con el sexo y la edad como factores biológicos condicionantes en el procesamiento sensorial» de personas con autismo.
Ver esta publicación en Instagram
Del mismo modo, insiste Manmierca, el estudio también resulta interesante por «estar apoyado en la Teoría de la Codificación Predictiva como elemento clave para entender el funcionamiento del sistema nervioso». En materia auditiva, esta teoría explica cómo «anticipa activamente lo que va a percibir, habilitándolo a procesar sonidos rápidamente en entornos ruidosos, comprender el habla a pesar de recibir señales incompletas, ahorrar energía neuronal al no procesar lo ya esperado y a aprender regularidades del entorno acústico», indican.
Por ello, en el marco de una persona con autismo, una de las principales vías de investigación consiste en «la identificación de sonidos repetitivos para que la persona pueda adecuarse correctamente a los mismos y responder ante ellos, lo que en personas con TEA suele estar condicionado por la hipersensibilidad sensorial que muestran», revela esta investigación.
Por ello, «si conseguimos entender las bases neurológicas del funcionamiento del sistema auditivo en las personas con Trastorno del Espectro Autista, podremos ayudar a comprender y, quizá de alguna manera, aminorar los síntomas de estrés e hipersensibilidad auditiva que en su mayoría acusan», concluye el catedrático.
Comprensión, apoyos y entornos accesibles
Además, este estudio también pone de relieve la necesidad de ser una sociedad cada más «empática» con las personas con autismo, algo que cada vez, parece, se está consiguiendo con pequeños gestos, como la supresión de música en determinados tramos de procesiones de Semana Santa o cabalgatas de Reyes.
Así mismo, Carmen Calvo, presidenta de Autismo Castilla y la Mancha, también ha insistido en que «si tenemos empatía suficiente podríamos bajar el ruido general» debido a que vivimos «absolutamente ruidoso». Además, ha aseverado que es una medida que beneficiaría a todas las personas, no sólo a pacientes con autismo.
No obstante, no todas las personas con autismo tienen la misma respuesta ante los ruidos. De acuerdo con Calvo, hay un importante colectivo dentro de la comunidad TEA «a las que le gusta mucho el ruido», siendo una medida importante para tener en cuenta.
Además, el estudio de la Universidad de Salamanca ha descubierto que la audición en personas con autismo cambia según la edad y el sexo, permitiendo aseverar que, habitualmente, «las mujeres enmascaran más este trastorno», concluyen. No obstante, desde Federación Autismo Castilla y León aseguran trabajar «para que este conocimiento se traduzca en más comprensión, mejores apoyos y entornos accesibles para todas las personas autistas«.




