En el año 2006, Yolanda Sanjuan sufrió un «ictus hemorrágico mortal«. Sin embargo, a pesar de «estar rozando el larguero» como esta mujer describe aquella situación, lo cierto es que pudo sobrevivir a ese accidente cerebrovascular para convertirse en escritora y conferenciante, donde ha sido capaz de narrar su historia.
A través de su experiencia, Sanjuan ha logrado convertir el dolor «en palabras de esperanza» para quien necesite un testimonio de aliento como el suyo. Lejos de dramatismos, Yolanda afirma que, desde ese momento, no tiene ningún miedo a la muerte y siente una paz interior «absoluta» consigo misma.
Por ello, tras contactar con profesionales de la neurología que pudiesen explicar aquel ictus, esta escritora y conferenciante estima que su ‘para qué‘ en la vida ya lo ha encontrado: reside entre letras, que forman palabras y que, a su vez, dan significado a tantas frases. Yolanda ‘babea’ con la escritura, como ella afirma.
Yolanda Sanjuan, superviviente de un ictus
Yolanda tiene días de «estrés máximo» donde el caos hace presencia y le desborda. Son precisamente en esos momentos en los que piensa: «¿Por qué me salvé yo aquel día?» de 2006. Estuvo muy cerca de la muerte. Ahora es una persona «completamente feliz» y alguien que quiere ayudar y escuchar a otras personas en situaciones similares.
En su recuperación, Yolanda se ha sentido arropada por su familia, que le ha impulsado la fuerza necesaria para seguir adelante. También las ganas para tomar decisiones complejas que, previo a ese ictus, seguramente no se había atrevido a tomarlas. Especialmente a nivel personal.
Tiene recuerdos de su madre, caminando por la calle, que le decía: «No sé de donde sacas tanta fuerza«; ella, feliz, miraba al cielo y decía: «Yo sí, mamá«, convencida de que «alguien desde algún sitio me dio esa fuerza». Además, esta hoy escritora reconoce que se ha reconciliado con la Iglesia y con Dios.
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Así mismo, veinte años después de ese accidente cerebrovascular que casi pone el punto y final a la vida de Yolanda, esta mujer continúa viviendo la vida y enseñando la manera en la que lo hace: «Pasé de estar en una silla de ruedas a viajar», indica. También se involucra «al máximo» en ayudar a quien realmente pueda, ya sea a través de sus conferencias o de manera más íntima.
No obstante, el principal bastión en la recuperación de Yolanda ha sido, paradójicamente, un hombre que quedó tetrapléjico tras un accidente que se llama Ángel. Él no podía moverse de cuello hacia abajo, y era quien «consolaba cuando yo me quejaba por mi brazo«, reconoce Yolanda. Todavía sueña con reencontrarse con su ‘ángel de la guarda’ mientras estaba en el hospital.
Factores de riesgo para un ictus
El ictus de Yolanda estuvo cerca de terminar con su vida. Ese adyacente de «hemorrágico mortal» no es en vano, sino que pone de evidencia la magnitud y la gravedad de la situación. Por ello, desde la Fundación Española de Ictus mencionan una serie de factores de riesgo que pueden propiciar un accidente cerebrovascular.
De acuerdo con esta entidad nacional, los factores que aumentan la posibilidad de sufrir un ictus son los siguientes:
- Haber sufrido un ictus con anterioridad
- Tener la presión sanguínea elevada
- Padecer diabetes
- Sufrir una enfermedad cardíaca
- Tener el contador de glóbulos rojos alto
- Consumo excesivo de alcohol, tabaco y otras drogas
Igualmente, la obesidad, el sedentarismo o una nutrición insuficiente también se entienden como catalizadores de un ictus. Del mismo modo, abandonar el tratamiento después de un tiempo tras haber sido víctima de un ictus también se entiende como una posibilidad de volver a sufrirlo, indica la Fundación Española.




