Helen Keller es una persona que cambió el mundo, aunque su historia es desconocida por muchos. Entre otras cosas, se trata de la primera persona sordociega que se graduó en la Universidad. Su legado de inclusión y superación llega hasta nuestros días.
A través de un vídeo publicado en redes sociales, la cantante ciega Laura Diepstraten ha querido recordar la figura de Helen Keller. Así, desde Tododisca vamos a profundizar en su historia y todo lo que ha significado en el mundo de la educación y la discapacidad.
Helen Keller, primera sordociega en graduarse en la Universidad
Helen Keller nació en Alabama (Estados Unidos) en 1880. Aproximadamente a los 19 meses de edad quedó sordociega. Se cree que fue a causa de una meningitis. Este hecho marcó su vida, pero también la impulsó a cambiar el mundo para siempre.
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A los seis años de edad, sus padres contrataron a una maestra, Ann Sullivan. Esta maestra le enseñó a leer usando el tacto y también le enseñó a comunicarse. La primera palabra que aprendió Hellen Keller a través de este método fue ‘Agua’.
Según informan desde la ‘Fundación Helen Keller’, fundación que lleva su nombre, «a la edad de siete años ya había inventado más de sesenta distintas señas que podía emplear para comunicarse con su familia». Durante varios años, Keller vivió aislada con Ann Sullivan, su maestra, mentora y con quién forjó una amistad que duró casi medio siglo.
En este sentido, Anne consiguió enseñar a Helen Keller a pensar y a hablar de forma inteligible. Todo ello, a través del sistema Tadoma. Este método consiste en tocar los labios de otras personas mientras hablan, sintiendo las vibraciones y deletreando los caracteres alfabéticos en la palma de la mano. Además, Helen también aprendió a leer alemán, griego, francés y latín en braille.
Posteriormente, Helen Keller continuó con sus estudios, convirtiéndose en la primera persona sordociega del mundo en graduarse en la Universidad. Un hito histórico con el que derribó barreras y abrió nuevos caminos para personas ciegas, sordas y sordociegas.
Una fuente de inspiración a nivel internacional
Después de graduarse y viajar por Europa y África, Helen Keller decidió escribir varios libros, los cuales enumeramos a continuación:
- La historia de mi vida, en 1902.
- Optimismo, en 1903.
- El mundo en el que vivo, en 1908.
- Canción del muro de piedra, en 1910.
- Fuera de la oscuridad, en 1913.
- Mi religión, en 1927.
- En medio de una corriente, en 1929.
- Paz en el atardecer, en 1932.
- El diario de Helen Keller, en 1938.
- Déjanos tener fe, en 1940.
A lo largo de su vida, Helen se alzó como un referente en la lucha por los derechos de las personas con discapacidades sensoriales. Además, se consagró como una oradora y autora mundialmente conocida. De hecho, en el 1915 fundó la Helen Keller International, una organización sin ánimo de lucro para la prevención y tratamiento de la ceguera.
Helen conoció a todos los presidentes de Estados Unidos, desde Grover Cleveland a John F. Kennedy. Durante años estuvo inmiscuida en la vida política, aunque los últimos años de su vida los dedicó a la educación especial y a la defensa de los derechos de las personas ciegas. Actualmente, el día 27 de junio es conocido en Estados Unidos como el ‘Día de Helen Keller’.
La historia de Helen Keller no es una historia cualquiera, es la vida de una persona sordociega que desafío los límites y dejó su huella para la posteridad. Cambió el mundo y abrió un camino de inclusión en diferentes ámbitos de la sociedad estadounidense.
Como conclusión, Laura Diepstraten señala que la historia de Helen deja un mensaje muy claro: «Que no hay barreras, que la educación tiene que ser inclusiva para que las personas con discapacidad puedan disfrutar plenamente de ella y, sobre todo, que las cosas se consiguen con esfuerzo, constancia y mucha dedicación».




