La accesibilidad es una de las asignaturas pendientes y más importantes de la sociedad, que engloba a toda la ciudadanía, incluyendo las administraciones y entidades públicas y privadas y, por ende, a quienes deben tomar decisiones para implantar y fomentar actitudes en esta línea.
Mientras, las personas con discapacidad asumen este rol y lanzan un importante recordatorio sobre la accesibilidad, que es un universal y beneficia a todas las personas. Es un bien común que nos permitiría seguir creciendo y dando pasos de gigante como sociedad y. esencialmente, como personas.
Así mismo, Nacho Barria es un periodista y persona con discapacidad que debe hacer uso de una silla de ruedas para poder sentir lo que es la autonomía. Este joven es uno de esos tantos abanderados de inclusión y de la accesibilidad que reclama que «no es un favor«, sino «un derecho» de este colectivo.
La accesibilidad no es un favor
En el mundo tan globalizado que vivimos, la tecnología juega un papel determinante, siendo capaz de conectar a millones de personas en un sólo clic. Por ello, las redes sociales se han convertido en un referente altavoz para la comunicación de masas, donde un mensaje puede ser transmitido ante diferentes públicos.
Por tanto, divulgar y visibilizar la discapacidad en redes sociales no se antoja como mala idea. Y eso es lo que hace, precisamente, Nacho Barria, un usuario que habla y defiende la «accesibilidad, la inclusión y la salud mental» desde su propio perfil.
Barria vive la discapacidad en primera persona, siendo una persona que debe hacer uso de la silla de ruedas, por lo que, directamente, está capacitado para afirmar que la accesibilidad respecto a este colectivo «no es ningún favor». Más bien, él lo tilda como «un derecho que permite vivir con autonomía, dignidad e igualdad«.
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Para quienes estén en una tesitura y en una realidad similar a la de este joven periodista, topar con un espacio que no sea accesible implica no poder entrar, no poder desplazarse por el esas instalaciones y les insta a depender de otros, restándole independencia y autonomía.
Esta complicada disyuntiva no es un simple «detalle», sino que «es una barrera que deja personas fuera«, subraya. En este sentido, reivindica que «diseñar con accesibilidad no beneficia solo a personas en silla de ruedas», sino que debido a esa universalidad de la que hace gala, «beneficia a todos«.
Los espacios accesibles sí cambian vidas
Nacho Barria tiene claro que «la accesibilidad sí puede cambiar vidas«. Y lo hace en el buen sentido, permitiendo una mayor independencia de personas con discapacidad o de movilidad reducida; ellos no son los únicos beneficiarios, sino que repercute en la globalidad de la sociedad.
«Cuando un espacio es accesible, nadie queda fuera«, reclama este joven en redes sociales. Además, insiste en que «la accesibilidad no se agradece, sino que se garantiza«, invitando a las personas a adoptar este tipo de comportamientos que hagan la vida un poco más cómoda y fácil a estos usuarios.
Nadie está exento de vivir con discapacidad o de necesitar, en un momento dado, hacer uso de instalaciones accesibles. Además, esta publicación de redes sociales no ha tardado en ser objeto de reconocimiento y aplausos por parte de integrantes de este colectivo de movilidad reducida, que han compartido opiniones.
«Se siguen diseñando espacios desde una idea de funcionamiento ‘normal’, dejando fuera la diversidad de cuerpos, ritmos y formas de participación», comenta una usuaria, denunciando la ausencia de espacios accesibles para todas las personas.




