Las personas con discapacidad tienen mil y un motivos para quejarse, seguramente. Rara vez se les podrá escuchar emitir algún tipo de comentario negativo sobre sus circunstancias; únicamente para reivindicar lo que son sus derechos y les pertenece legislativamente. Y para ello deberían contar con el apoyo social.
Y entre esos derechos se encuentra la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida, entre los que, por supuesto, se debe citar el aspecto laboral: los candidatos a un trabajo que presentan una discapacidad no suelen ser seleccionados para ese puesto, motivo por el que el colectivo lidera la tasa de desempleo en España.
Pero no sería justo meter a todas las empresas en el mismo saco. Cascajares, empresa líder en elaboración de platos preparados y multinacional líder en productos cárnicos, cuenta con el 25% de su plantilla con personas que presentan algún tipo de discapacidad bajo el mandato de su presidente, Alfonso Jiménez Rodríguez – Vila.
La felicidad de trabajar con personas con discapacidad
La Fundación Cascajares es una entidad comprometida con la inserción laboral de las personas con discapacidad que, además, predica desde su propio ejemplo. Esta empresa, de acuerdo con su presidente, Alfonso Jiménez Rodríguez – Vila, presenta una plantilla de trabajadores en la que el 25% tiene algún tipo de discapacidad.
De esta manera, en el podcast ‘Rompiendo El Molde’, el presidente de la compañía ha querido desvelar todo lo que ha aprendido sobre sus trabajadores, a quienes se ha deshecho en halagos: «Es gente muy feliz«, reconoce; al mismo tiempo, aclara que «han tenido mala suerte en la vida porque sólo se nace una vez y han nacido con una discapacidad«.
Así mismo, Jiménez Rodríguez – Vila expone que, una vez que han asumido esa discapacidad y esa amarga realidad, son personas que viven con una permanente sonrisa. También estima que ha aprendido a no quejarse- o a intentarlo-: «No me tengo que quejar por nada; si ellos no se quejan y yo si me quejo, estoy defraudando a estos chicos», indica el presidente de Cascajares.
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Igualmente, entiende que «ellos sí tienen motivos para quejarse» y aun así no optan por esa decisión. Por tanto, la perspectiva de trabajar con personas con discapacidad le ha permitido valorar «la gran suerte» que tiene en la vida y, especialmente, el deseo de querer compartirla.
A pesar de ser una relación laboral, el nexo que existe entre Alfonso Jiménez Rodríguez – Vila y sus empleados con discapacidad ha trascendido más allá del aspecto empresarial y ha tocado el lado más humano y sensible: «Mis empleados me han enseñado a no quejarme», reconoce.
Inserción laboral de trabajadores con discapacidad
Sin duda, los candidatos que aspiran a conseguir un trabajo y alegan tener algún tipo de discapacidad, independientemente del tipo que sea, parten con desventaja en ese proceso de selección que recorren las empresas. Es triste, pero es real. Las personas y sus capacidades siempre deben ir antes que cualquier condición.
Sin embargo, Cascajares, empresa líder en su sector, es un extraordinaria excepción: «Siempre hemos trabajado con personas con algún tipo de discapacidad«, exponen, una cualidad que data desde la fecha de su fundación, cuyos dos primeros empleados eran chicos con alguna discapacidad.
Esa realidad ha cambiado a lo largo de los años; actualmente, el 25% de la plantilla son trabajadores con discapacidad. Y ese modelo de gestión se basa en la confianza mutua y en ofrecer la posibilidad de demostrar su valía laboral, dejando atrás la condición de discapacidad.
Por tanto, Alfonso Jiménez estima que «toda relación humana valiosa es un equilibrio mágico entre dar y recibir. Así ha sido también nuestra relación empresarial con la sociedad desde que empezamos hace veinte años, devolver a la sociedad parte de lo que nos ha dado«.




