La sensación de miedo está presente, de una u otra manera, en todas las personas. Esa percepción, no obstante, se acentúa en quienes presentan una discapacidad y sienten la mirada atenta de quienes piensan que no van a ser capaces de cumplir con determinados objetivos.
Para David Rodríguez, un joven emprendedor y deportista con discapacidad, la principal limitación que presenta está alejada de su condición y se acerca mucho más a una cualidad que compartimos todos los humanos: el miedo. De este modo, indica que «mi problema no son las piernas«, sino el temor a ser juzgado.
En su caso, el nerviosismo estaba ligado a la sensación de miedo, que finalmente derivaba siempre en un cuadro de ansiedad y bloqueo mental que inhibía la funcionalidad de sus piernas para avanzar. Y esta realidad le impedía hacer actos tan ‘sencillos’ como cruzar un paso de cebra acompañado de la discapacidad: «Como la gente me mira me pongo muy tenso», reconoce con naturalidad.
El miedo en las personas con discapacidad
El ejemplo de David Rodríguez sobre cómo es vivir con discapacidad es admirable. Él nació con un tipo de parálisis cerebral. La naturalidad con la que plasma su vida y su condición no está exenta de normalidad, haciendo una impresionante labor de sensibilización respecto a este colectivo y haciendo ver que todos compartimos una misma ‘discapacidad‘.
Ese nexo común no es otro que el miedo. Esa sensación paraliza y limita al ser humano ante diferentes actividades, invitándole a retirarse antes que, si quiera, intentar lograr un objetivo: «¿Cuántas veces no hemos dicho te quiero a la persona que nos gusta por miedo a ser rechazados?», cita Rodríguez a modo de ejemplo.
«Yo sé caminar -a mi forma- y tú sabes hablar. Pero cuando nos entra el miedo nos paraliza y nos limita«, destaca David sobre las personas que tienen discapacidad y las que no. Por ello, tras mucho tiempo viviendo en esa circunstancia, ha aprendido que «el primer paso para superar los miedos es compartirlos».
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Por tanto, para este joven emprendedor y divulgador de la discapacidad, la verdadera limitación del ser humano siempre será la misma para todos los ciudadanos, que comparten temor por la sensación de miedo ante cualquier escenario: la incertidumbre, la soledad, el rechazo o incluso la muerte.
También el miedo a ser juzgado. Y en ese contexto, de miedo y discapacidad, reside el alambre entre seguir adelante o quedarse estancado. David Rodríguez, por su parte, ha comprendido que su caso puede que no sea normal, «pero lo tuyo tampoco» porque todos escondemos limitaciones.
«El miedo nos hace sufrir»
Ni «pobrecitos» ni «superhéroes«. Para David Rodríguez las personas con discapacidad son un ciudadano más dentro de la sociedad; sin embargo, sí que lanza una baza en favor de los padres de niños con esta condición, quienes se enfrentan a una temible realidad, muy ligada a la sensación de miedo.
«¿Qué pasará cuando con mi hijo cuando yo no esté?«, indica Rodríguez sobre una de las grandes preguntas que se hacen los padres de niños con discapacidad. El camino para transformar «todo ese dolor» en aceptación y en amor no es nada sencillo, pero sí necesario.
A través de la Fundación Pegasus, David Rodríguez defiende que «el miedo es la principal discapacidad del ser humano» y que «nos hace sufrir». Por ello es fiel partidario y defensor de otorgar a la discapacidad la normalidad que merece dentro de los estándares sociales, indicando que «todos somos diferentes».
Pero dentro de esa diferencia, todas las personas compartimos «miedos, sueños, ilusiones y mil cosas más que nos hacen iguales», reconoce David. Por ello, etiquetar a una persona en base a una discapacidad tiene el mismo sentido que hacerlo por cualquier otra característica, como la estatura o el color de pelo.




