La autonomía y la independencia son dos de las grandes metas que persiguen las personas con discapacidad. Y para ello, generalmente, se debe hacer un importante ejercicio de aceptación y, especialmente, de adaptación a esa nueva forma de vivir. Andrea Pérez es una de esos ejemplos a los que siempre tener en admiración.
Andrea era -es- jugadora de pádel y estudiante de marketing en la Universidad de Alicante. Con 23 años de edad sufrió «un tropezón tonto» mientras estaba con sus amigas que le hizo caer por un barranco de cuatro metros de altura. Aquella caída le fracturó una vértebra «que me dejó una lesión medular«.
Desde entonces, esta joven lucha diariamente para recuperar la máxima movilidad posible de su cuerpo, una tarea que no se antoja sencilla pero que sí está repleta de confianza y, por supuesto, de trabajo innegociable. De momento ya ha superado un primer diagnóstico «en el que no iba a volver a caminar nunca» para tener cierta movilidad en sus piernas y sobreponerse a la discapacidad.
La autonomía en la discapacidad
La discapacidad de Andrea Pérez es debida a una lesión medular fruto de una caída, que le rompió una de sus vértebras. No obstante, «todavía no se sabe cómo acabará esta historia» ni de qué manera, aunque lo único que es cierto es que ella no se va a rendir y va a pelear por recuperar el máximo movimiento posible de sus piernas.
Precisamente, recuperar esa movilidad está muy ligado con la recuperación de la autonomía y de la independencia de la que gozaba esta joven antes de tener ese accidente. No obstante, con la calma necesaria, ha podido comprender que la discapacidad no es un impedimento para vivir.
Guiada por un lema de vida en el que «lo imposible sólo es un poco más difícil«, Andrea se enfrenta cada día a nuevos retos y desafíos que, antes de la lesión medular, podía sobrepasar con total normalidad. Incluso con indiferencia. Hoy, la vida ale ha enseñado a valorar cada pequeña acción y no dar nada por sentado.
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El traspaso de la silla de ruedas al sofá, el gesto de hacer la cama o ir al baño de forma independiente son algunas de las tareas que han fomentado esa autonomía de Andrea Pérez, quien explica que «todo tiene su truco, y aunque algunas cosas sí que me cuestan o tardo un poco más en hacerlas no quiere decir que no las pueda hacer».
Por ello, si hay algo que esta joven tiene grabado en la mente es que va a seguir peleando para recuperar la movilidad de sus piernas; el compromiso y la voluntad, desde luego, las tiene bien exprimidas: «Siempre lo haré todo yo cueste lo que cueste«, indica Andrea.
Sus primeros pasos después de la lesión
‘No vas a poder volver a caminar‘, le dijeron los médicos a Andrea tras sufrir aquella lesión medular. Su vida como jugadora de pádel se desvaneció entre aquellas palabras; sus sueños parecían esfumarse, hasta que la valentía y la voluntad de trabajar en ella misma hicieron acto de presencia.
Reconoce que no siempre la motivación ha guiado el camino, porque había días en los que el cuerpo no respondí al mismo ritmo que mandaba el corazón. Pero, sin embargo, un año y medio después de lidiar con la discapacidad en primera persona, esta deportista consiguió dar sus primeros pasos tras la lesión.
Y esa sensación es, a su vez, una promesa cumplida con ella misma: «Me prometí que esta no sería una historia triste, sino una historia de superación«, indica la propia Andrea en redes sociales. Además, no duda en lanzar una poderosa advertencia de lo que es capaz: «Esto es el principio de algo muy grande».




