Naiara Arteaga es uno de esos casos extraordinarios en los que la vida pone a batallar a la persona desde, incluso, antes de nacer. En ese preciso desafío, la protagonista de este historia nació sin sus dos brazos y con una sola pierna; de la otra extremidad, igualmente, le falta el hueso peroné.
La discapacidad congénita de Naiara, por tanto, ha sido su sello característico desde la llegada al mundo. Precisamente, su nacimiento fue una «sorpresa» para sus padres, que eran personas muy jóvenes, por la peculiar condición que presentaba aquella bebé: «No sabían que hacer«.
Su madre, no obstante, «cogió las riendas» de su vida y tiró hacia delante. No obstante, Arteaga se ha sentido «prisionera» de su propio cuerpo, encerrado a aquellas prótesis que, siendo apenas una niña, ya tenía que lidiar con ellas. Ahora, con la experiencia de la madurez, Naiara quiere ofrecer la vida desde otra perspectiva: la de ayudar.
«Viajera y aventurera» con discapacidad
«¿Cómo te has sentido en aquellas acciones en las que has necesitado ayuda para realizar una acción?», se pregunta Naiara Arteaga. Ella, a lo largo de su vida, ha tenido que pasar por ese trámite en determinadas ocasiones; ahora, desde su formación en psicología y como coach motivacional, quiere ser ella le emisora de esos mensajes.
Como ella misma lo define, Naiara nació «con una condición física diferente», es decir, es una persona con discapacidad que ha tenido que aceptar la realidad y ponerse a merced del trabajo para lograr ser la persona que ella ha querido ser, sin que nadie le regalase nada en todo este tiempo.
Así mismo, desvela que la dependencia es un concepto en el que ha trabajado -y trabaja. de forma intensa, mientras que, a nivel mental, asegura que ha aprendido a aceptar esa dependencia «para que no limite mi vida diaria». También le insta «a valorar y agradecer esa ayuda externa que recibo».
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De la misma manera, Arteaga también tiene espacio para mencionar el esfuerzo que le supone «probar cosas nuevas» para sentirse activa y vivir el presente, a pesar de la severa discapacidad que presente, ocasionada por la ausencia de sus dos brazos y de una pierna.
«Intentarlo siempre y celebrar cada logro» son algunos de los secretos en los que Naiara ha apoyado su vida para no rendirse, pese a las dificultades que la vida le ha puesto en el camino. A través de las redes sociales, esta valiente mujer narra su vida con la discapacidad, donde ya acumula una importante comunidad de seguidores.
Adaptación a las necesidades
Debido a su discapacidad, Naiara tiene la tesitura de adaptar todo su entorno a las necesidades. De hecho, uno de sus logros más importantes ha sido la obtención del carnet de conducir, algo que ha logrado por sí misma, pero que también requiere de ciertas adaptaciones a su realidad que se escapan de su margen financiero.
Ese «gran paso» a la autonomía que es poder conducir su propio vehículo está reñido con las adaptaciones que debe hacer al mismo: «El coche lo compraré por mis propios medios, pero la adaptación del vehículo a mis necesidades es una cuantía a la cual no le puedo hacer frente sola», lamenta Naiara en redes sociales.
Su gran sueño y anhelo, por tanto, no es algo irreal ni utópico, sino algo a lo que cualquier persona debería aspirar: «Mi único deseo es poder desplazarme con la misma libertad que cualquier otra persona, sin que mi condición física sea un obstáculo».
Esa realidad, lamentable, supone un desequilibrio de condiciones entre personas con discapacidad y el resto de la sociedad; como si de una forma de exclusión se tratase «por tener un físico diferente», denuncia Naiara Arteaga, una «viajera y aventurera» que vive la vida «al límite y sin límites».




