Milagros Trejo, popularmente conocida como ‘Mili’ es una exitosa patinadora artística, pese a la breve edad de la que presume. Con los 12 años cumplidos, esta joven es una referencia en el deporte sobre patines, aunque su historia está plenamente marcada por la discapacidad.
Mili sólo tiene una única pierna, por lo que su compromiso y fuerza de voluntad trasciende cualquier tipo de límite y pone de manifiesto que, quien quiere, se esfuerza y trabaja puede lograr aquello que se proponga. Su humildad, por otro lado, también es otra de sus señas de identidad: «Soy simplemente una patinadora más«.
La discapacidad de Mili se remonta hasta el momento de su nacimiento, que estuvo marcado por el síndrome de Vacterl, una malformación congénita. Además, revela que fue adoptada a los tres años y medio, y es «muy feliz con mis padres». Dentro de la pista se define como «alguien libre» y capaz de volar delante de la mirada atenta del público.
Mili, una patinadora con discapacidad
La condición con la que nació Milagros Trejo le ocasionó malformaciones en la columna y en algunos órganos de su cuerpo, lo que derivó en la pérdida de su pierna izquierda. Desde bien pequeña su vida ha sido un terremoto: además de la discapacidad, Trejo fue dada en adopción a María y Héctor.
No obstante, no todo parece tan sencillo: Mili pasó por tres operaciones ‘a vida o muerte‘ para tratar de mantenerla con latido en el corazón, ya que el síndrome que presenta es altamente agresivo; María, su madre adoptiva, también atravesó diferentes complicaciones, que acabaron con un «flechazo» entre ambas.
Tras ganar a la muerte, la expectativa de movimiento de Trejo era desoladora: «Nos habían dicho que sería solamente del 40% y ahora, contra todos los pronósticos, es del 95%», indica su familia. Por tanto, a medida que iba creciendo, la pequeña quería experimentar el resto de actividades y curiosidades de niños de su edad.
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Encontró una especie de refugio en el deporte, donde probó en distintas modalidades antes de recalar en el patinaje artístico: «Lo practico hace 5 años. Mi tía me regaló los patines para una Navidad y desde ese momento supe que quería hacerlo para toda la vida«, revela la pequeña Mili a C5N.
Del mismo modo, a la hora de entrenar, no eran muchos los clubes dispuestos a acoger a una niña con las condiciones de Mili, por lo que tuvo que sentirse fuerte y no decaer ante la discapacidad, pero no la suya, sino la que existe en la mentalidad de quienes dudaron de ella.
Además del beneficio que le genera el deporte a nivel emocional, el patinaje también le proporciona un entrenamiento extra para su equilibrio, una de las ramas que más debe practicar debido a que sólo tiene una pierna- En cualquier caso, Mili ya es una de las referencias sobre los patines de ruedas.
Un historia de valentía
Pese a ser una niña, Mili es perfectamente consciente de todas las adversidades que ha ido superando a lo largo de su vida y la confianza que ha tenido que desarrollar en su propia personalidad: «El patín me enseñó a confiar en mi, a no tener miedo, ser libre y no ponerme límites«, revela.
El sueño de esta joven patinadora artística con discapacidad es poder competir algún día en un Mundial o en unos Juegos Paralímpicos, representando los colores de su país y a millones de personas en el mundo, demostrando que la ausencia de una pierna no es excusa para no pelear por aquello que realmente se desea.
Igualmente, la madurez adquirida de Trejo le ha invitado a disfrutar cada vez que se pone los patines, «a no enfadarme» y a valorar cada logro como una verdadera proeza: «Todo es posible si nos proponemos hacerlo«, subraya esta niña y campeona de la vida.




