«¿Te parece normal que esto siga pasando?» Esa es la pregunta que Montse Font, divulgadora sobre la accesibilidad y persona integrante del colectivo de la discapacidad, se hace mediante redes sociales. El objetivo no es otro que denunciar aquellas barreras físicas y arquitectónicas que resten o impidan la instalación de medidas accesibles.
Precisamente, desde la lupa de las redes sociales, Montse trata de concienciar y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia que tiene la accesibilidad, no sólo para las personas con discapacidad, sino para todos los colectivos que conforman la población en general: es un concepto de significado universal.
Por tanto, esta economista titulada por la Universidad de Barcelona, provincia en la que reside, lidia la discapacidad debido a una Atrofia Muscular Espinal, que responde a una enfermedad genética que afecta a las neuronas motoras en la médula espinal y que ocasiona debilidad de los músculos. Desde esa realidad, evidencia de la falta de accesibilidad en redes sociales.
La denuncia de Montse Font sobre la accesibilidad
Como divulgadora y fiel defensora de la accesibilidad, Montse Font hace acto de presencia en redes sociales (@montsefont0) para denunciar o, por el contrario, aplaudir cualquier medida que favorezca o empeore el tránsito de personas por discapacidad en la vía pública, así como en el transporte, que es otro de sus puntos de interés.
En esta línea de ‘trabajo social’, Montse ha compartido en sus plataformas digitales una rampa de acceso a una comunidad de vecinos que, precisamente, no brilla por su gran accesibilidad: «He encontrado una de esas rampas que promete», avisa Font.
En primer lugar, esta rampa cuenta con un escalón que hay que sortear para poder acceder a ella, lo que ya, den primera instancia, es una barrera para las personas con discapacidad o movilidad reducida. Acto seguido, habiendo superado el primer obstáculo, hay que comenzar a subir una «pendiente exagerada y eterna».
Igualmente, tras haber ganado la ‘batalla’ a sendos impedimentos para llegar hasta arriba, otra barrera: «En el hipotético caso que puedas llegar, no puedes pasar porque hay una columna» que corta el paso y dificulta el acceso a esta comunidad para personas que sean usuarias de una silla de ruedas: «Muy mal por el arquitecto. Muy mal», denuncia Montse.
La accesibilidad, por tanto, no debe ser una teoría sin ninguna importancia práctica, sino una aplicación diaria y una actitud de toda la sociedad, que se favorecida por un concepto que beneficia al bien común. Una idea tan, aparentemente, sencilla de comprender es uno de los grandes enemigos del colectivo de la discapacidad.
Medidas para «cubrir el expediente»
Montse Font lleva muchos años defendiendo, criticando o denunciando todo tipo de medidas accesibles en la vía y en el transporte público que puedan favorecer la movilidad de personas con discapacidad o con movilidad reducida, como es su caso. Lo hace en todo tipo de entornos, viajando y evidenciando qué problemas son los más comunes.
Por tanto, esa trayectoria que ya ostenta a sus espaldas, le permite exclamar que hay ciertas situaciones en las que la accesibilidad no es más que un trámite «para cubrir el expediente», más que una práctica pensada en quienes realmente deban hacer uso de este tipo de medidas, como rampas de acceso.
De hecho, la propia Montse estima que «la diferencia entre poner una rampa y hacer accesibilidad real es muy simple: que la gente pueda entrar», No hay más secretos que ese, pero para trabajar en estos sectores, lo primero, es hablar y pensar con las personas que necesitan estas adaptaciones, no hacerlo por ellos.
Mientras, esta catalana seguirá lamentando y denunciando todo tipo de medidas o actitudes sociales que fomenten la inaccesibilidad, trabajando por el bien común y defendiendo un derecho del colectivo de la discapacidad.




