Zac Waters, de 13 años, ha dedicado 300 horas de sus vacaciones de verano a fabricar con una impresora 3D una silla de ruedas personalizada para una niña de 1 año y 9 meses, según ha informado el diario brasileño Diário do Litoral. El proyecto lo ha desarrollado junto a MakeGood, una entidad sin ánimo de lucro que crea productos de apoyo mediante impresión 3D para personas con discapacidad.
De ver vídeos en internet a montar un producto de apoyo
Todo empezó por afición. El menor seguía habitualmente contenidos sobre impresión 3D y así llegó hasta MakeGood, la organización que le puso en contacto con una necesidad concreta: una bebé que precisaba una silla adaptada.
A partir de ahí, el trabajo ha sido puramente artesanal y de ensayo y error. Waters ha tenido que imprimir cada componente por separado, comprobar cómo encajaban entre sí, rectificar los fallos de fabricación y volver a montar las piezas hasta que la estructura ha respondido al diseño previsto.

Una silla pensada para crecer con la niña
La clave técnica está en la adaptabilidad. Al tratarse de una usuaria en plena etapa de desarrollo, el menor ha optado por materiales blandos y flexibles y por elementos regulables.
- Reposapiés ajustable, que se puede modificar conforme la niña gana altura.
- Reposacabezas regulable, con el mismo criterio de crecimiento.
- Acabado en rosa, el color preferido de la pequeña.
Es decir, la silla no queda obsoleta en unos meses, uno de los grandes problemas de los productos de apoyo infantiles, que suelen requerir sustituciones frecuentes y costosas.
Más allá de prever el crecimiento, el adolescente ha situado la seguridad y la comodidad como prioridades del montaje. Cabe recordar que la impresión 3D se ha consolidado en los últimos años como una vía de bajo coste para fabricar prótesis y ayudas técnicas fuera de los circuitos comerciales habituales, precisamente por su capacidad de personalización.




