Desde la AsoPMR (Asociación para Personas con Movilidad Reducida) han denunciado algunas de las grandes barreras que dificultan la accesibilidad en las ciudades. Una problemática que afecta a toda la ciudadanía y, en especial, a las personas con discapacidad.
En la mayoría de casos, las limitaciones no están en la discapacidad sino en el entorno. El camino hacia una accesibilidad universal es una de las grandes batallas del colectivo de la discapacidad, ya que la falta de la misma provoca importantes inconvenientes en su día a día.
Barreras urbanas que dificultan la accesibilidad
Respecto a esta cuestión, desde la AsoPMR señalan que «este tipo de barreras solo dificultan o impiden el paso de personas con movilidad reducida, también suponen un elemento de exclusión, que obliga a las personas a cambiar sus rutas, a ponerse en peligro o directamente a quedarse en casa con tal de evitar una situación de este tipo».
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En primer lugar, ponen el foco en las vallas y señalización municipal en el área peatonal. En ocasiones, este tipo de elementos pueden dificultar o impedir el paso de personas que se desplazan en silla de ruedas, silla de ruedas eléctricas u otro tipo de vehículos similares.
«Cuando se colocan sin planificación, las vallas, señales u otros elementos pueden achicar el ancho útil de la acera, provocando recorridos confusos», manifiestan desde la AsoPMR. Esto provoca que, en algunas ocasiones, los peatones tengan que bajar a la calzada.
Cualquier señal mal colocada en una acera puede convertirse en una barrera para una persona con discapacidad o con movilidad reducida. Cuidar estos aspectos ayuda a favorecer la accesibilidad urbana.
Otra barrera urbana que dificulta la accesibilidad son las obras que cortan aceras y no ofrecen una vía alternativa para facilitar el paso. Este tipo de barreras afectan a toda la ciudadanía, aunque suponen un gran impedimento para las personas con discapacidad.
Desde AsoPMR manifiestan que «las obras son necesarias, pero lo que no es aceptable es que interrumpan el paso peatonal sin habilitar un itinerario seguro y accesible. Desvíos sin rampas, sin señalización clara o directamente inexistentes excluyen a muchas personas del espacio público».
Barreras que afectan a las personas con discapacidad
En tercer lugar, los representantes de esta asociación que defiende los derechos de las personas con movilidad reducida resaltan la presencia de vehículos que ocupan los pasos de peatones y aceras. En este caso, se trata de una actitud incívica por parte de los ciudadanos.
«Aparcar sobre un paso de peatones o invadir una acera no es solo una infracción, es una forma de bloquear la movilidad de quienes más dependen de estos espacios. Obligar a rodear o bajar a la calzada supone un riesgo real», afirman desde AsoPMR.
Finalmente, también ponen sobre la mesa la problemática que constituye la presencia de cubos o contenedores de basura sobre las aceras, impidiendo el paso. «Cuando se colocan sobre las aceras sin dejar espacio suficiente se convierten en obstáculos permanentes que dificultan la autonomía de las personas», añaden.
Estos son solo algunos ejemplos de barreras urbanas que influyen en la accesibilidad para toda la ciudadanía y que afectan especialmente a las personas con discapacidad. La visibilidad y la reivindicación constante son fundamentales para mejorar este tipo de aspectos que nos incumbe a todos.




