Vanessa Morillas es madre de tres hijos, una de ellas, Sofía, diagnosticada con autismo. A través de sus redes sociales, Vanessa ha mostrado los cambios que ha realizado en su casa para adaptarla a su hija autista. «A veces la gente no llega a imaginarse lo complicado que puede resultar el día a día», asegura.
A través de su cuenta de Instagram (@juegos_y_burbujas), muestra su experiencia como madre de una niña diagnosticada con autismo. La mayoría de su contenido está enfocado a la maternidad y/o al Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Además, Vanessa Morillas también es la autora del libro ‘Pequeñas maravillas: Juegos y actividades para estimular a tu bebé en su primer año’.
Adaptaciones en el hogar para su hija autista
En una de sus últimas publicaciones en Instagram, rescatada por Tododisca, Vanessa Morillas muestra las diferentes adaptaciones que ha realizado en su casa para beneficio de su hija con autismo.
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Al respecto, expone que «hemos colocado cerrojos en casi todas las puertas. Así nos aseguramos de verla y ver lo que está haciendo en todo momento». Asegura que anteriormente su hija Sofía pasaba de una habitación a otra abriendo cajones o trepando estanterías.
Además, Vanessa Morillas indica que «hemos colocado pictogramas en algunos sitios y establecemos rutinas claras para una mejor comprensión del entorno».
Por otro lado señala que «hemos puesto rejas en las ventanas y una malla en la terraza para evitar peligros. En el salón tenemos un columpio, una hamaca y una barra de ejercicio. El movimiento envolvente de la hamaca ayuda a aportarle calma en muchos momentos».
Gracias a todos estos elementos, Vanessa argumenta que «el salón es totalmente accesible para ella». Además, cuentan con una caja de grandes dimensiones con diferentes elementos sensoriales. También cuenta con una manta de peso que ayuda a su hija autista «con la propiocepción».
Finalmente, la mamá de Sofía relata que «ya no podemos dejar el champú en la bañera ni la pasta de dientes al lado del lavabo. Hay que guardarlo todo en sitios donde ella no los encuentre». Además, añade que «la fruta también hemos tenido que cambiarla de lugar porque antes la encontrábamos aplastada en el suelo o en el sofá».
Cambios estructurales y adaptaciones más complejas
Respecto a todas estas modificaciones realizadas en casa, Vanessa Morillas aclara que son cambios «súper sencillos y anecdóticos». Sin embargo, advierte que hay «cosas mucho más duras».
«Tener un hijo con diversidad funcional muchas veces supone cambios que van mucho más allá de una simple adaptación curricular en el colegio. Y pasan por cambios estructurales en las familias y en el día a día de todos. A veces esos cambios pueden ser súper sencillos y otros muchos más complicados», defiende Vanessa desde su propia experiencia como madre de una niña autista.
Así, confiesa que hay cosas mucho más duras que simples cambios o adaptaciones en el hogar. En este sentido, informa que «hay cosas mucho más duras como no saber qué le pasa, por qué se golpea o nos golpea a nosotros, no dormir, correr a todas horas tras ella porque se escapa o no poder ir a comprar con ella porque lo toca todo».
A través de este vídeo en redes sociales, Vanessa Morillas busca servir de ayuda a otras familias con niños diagnosticados con autismo, consciente de la dura realidad y de la «cantidad de cambios que tenemos que hacer en nuestras vidas».




