En agosto de 2015, Carlos Gorospe tuvo un grave accidente de moto en el que casi pierde la vida. Logró salvarla, al igual que su pierna izquierda, a pesar que, desde entonces, arrastra las secuelas de la discapacidad. Ahora ha encontrado en el ciclismo adaptado un impulso para aprovechar la segunda oportunidad de vivir (@carlosgorospe).
Una fractura abierta de tibia y peroné y una rotura de la rótula en seis partes fue el diagnóstico de la pierna izquierda; en la derecha, Gorospe anuncia que se cortó «el muslo por la parte de atrás a la altura del isquio», seccionando el nervio ciático.
Debido a ese siniestro en la carretera, Carlos no puede mover el pie derecho hacia arriba, motivo por el que lleva unas férulas en su extremidad. En aquel tiempo también practicaba ‘kickboxing‘, por lo que «estaba muy en forma». Y eso le ha salvado la vida y le ha permitido acelerar plazos en la recuperación de la discapacidad.
Deportista con discapacidad en el ciclismo adaptado
Una década más tarde desde que su vida corriese peligro tras aquel accidente de moto, Carlos Gorospe puede exclamar que es una respetada figura dentro del ciclismo adaptado, una modalidad que le cautivó tras el paso del Tour de Francia por San Sebastián.
Sin embargo, como paso previo a su definitiva inmersión en el ciclismo, Gorospe trató de regresar al kickboxing, pero por temas de equilibrio no logró relanzar su carrera en ese deporte. En 2023, por tanto, llegó la señal que le encendió la pasión por la bicicleta.
«Ahora entreno, compito y disfruto más que nunca«, asegura Carlos en sus redes sociales. La motivación nunca ha sido un problema para este deportista, al igual que la discapacidad y las secuelas del accidente no le impiden mantener la adrenalina por la competición.
De acuerdo con Gorospe, y debido a que su hermano Borja practica triatlón, comenzó a usar la bicicleta de forma prestada; tiempo después, tras contrastar que realmente el ciclismo de carretera le llamaba la atención, optó por adquirir su propio vehículo.
«Qué pena no haber descubierto el ciclismo antes», lamenta Carlos. Aun así, guiado por el destino, encontró la modalidad adaptada para personas con discapacidad y decidió formar parte de ese equipo en Donosti. Y desde ese momento no ha parado de pedalear y de enseñar que los límites están para romperlos.
Lucir con orgullo las cicatrices
Durante mucho tiempo, Carlos Gorospe ha tratado de esconder y evitar enseñar las cicatrices que el accidente de tráfico le ocasionó en sus piernas. Reconoce que usaba la técnica de llevar siempre pantalón largo «aunque hiciese calor» para que no se vieran esas señales. Pero todo cambió.
«Antes me avergonzaba de mis cicatrices y ahora las luzco con orgullo», manifiesta Gorospe en redes sociales. Ese ‘clic’ llegó tras acabar su primera cicloturista: «Durante toda la marcha intentaba parecer lo más ‘normal’ posible y que no se notase, hasta que pasé por meta y algo en mi cabeza cambió«.
Después «de todo lo que han aguantado», Carlos está orgulloso de sus piernas, por lo que ahora las enseña sin el menor de los problemas. Además, agrega que «seas como seas y hagas lo que hagas, siempre puede haber gente que te critique».
Ante la imposibilidad de vivir siempre pendiente de los demás, Carlos lanza un consejo de vida: «Haz lo que te guste, disfruta de la vida haciendo lo que te haga feliz y al que le guste bien y al que no que se aguante; es tu vida y tienes que disfrutarla«.
