En el reciente Mundial de Atletismo Paralímpico, que se celebró en Nueva Delhi -India-, Alba García Falagán se coronó como la mejor saltadora ciega del planeta, con un resultado de 4,80 metros en su prueba. Además, este hito cobra más importancia al descubrir que compitió con una lesión en el tobillo, que tuvo lugar minutos antes, en el calentamiento.
De este modo, García ya es una leyenda del deporte paralímpico en España, donde en la modalidad de T11 ha conseguido ostentar una carrera repleta de éxitos y admiración por parte de todo el panorama deportivo internacional. Todo ello lo hace -y lo consigue- acompañada de una discapacidad visual.
Con una ceguera total, provocada por una enfermedad genética llamada amaurosis congénita de Leber, Alba ha escalado hasta un lugar privilegiado en el deporte a base de esfuerzos, superación personal y una admirable puesta en escena cada vez que ha participado en diferentes competiciones.
Atleta ciega que compite con los ojos tapados
Alba presenta una discapacidad visual que le hace ser saltadora ciega, pero no le inhibe de ser una verdadera campeona, dentro y fuera de la pista. En sus redes sociales, de hecho, muestra su faceta más divulgativa sobre la discapacidad, ofreciendo un contenido ideal para visibilizar y sensibilizar sobre la ceguera.
De este modo, también es una persona de referencia en el ámbito de la inclusión de personas con discapacidad visual y alguien que trata de fomentar la accesibilidad de este colectivo; ella, por su parte, ya ha escrito su nombre en mayúsculas en el mundo del deporte. Nadie le ha regalado nada.
Entre otros asuntos, García ha decidido responder a una pregunta que tantas veces le han formulado: el motivo por el que compite con los ojos vendados pese a ser una atleta paralímpica ciega. Tal y como esta deportista lo expone, «entiendo perfectamente la pregunta porque no es para nada intuitivo«.
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Los deportistas paralímpicos, «a nivel visual tenemos tres categorías diferentes», señala. En primer lugar, García Falagán nombra los ‘T13‘, que «son los que más resto visual tienen y que compiten sin ningún tipo de adaptación». A continuación mención los ‘T12‘, que ella los llama «el cajón desastre entre ver muchísimo y no ver nada«.
Este grupo puede llevar o no guía, a pesar de que «su resto visual le sirve para competir. Finalmente, los ‘T11‘, grupo al que pertenece este atleta ciega, «llevamos guía y también llevamos antifaz a la hora de competir». Este acto radica en que algunos de estos atletas ven «un poquito de luz» por lo que el uso de antifaz permite «competir en igualdad de condiciones«.
¿Qué son los ‘Mata ciegos’?
«Sólo es imposible si lo crees» es el lema de vida de Alba García. Así luce en la descripción de sus redes sociales. De hecho, en estas plataformas ha querido mostrar algunos aspectos que «me hacen la vida un poco más incómoda» y ha tildado como «mata ciegos».
Esta deportista ciega, natural de Alcalá de Henares –Madrid-, explica que «son todas esas cosas del mobiliario público que se empeñan en amargarnos la existencia». Así mismo, cita los pivotes o bolardos «que quedan a la altura de la espinilla» y que «el bastón no siempre los detecta y cuyo impacto es realmente doloroso.
Igualmente ocurre con «las farolas que están en medio de la calle; ni paro un lado ni para otro. ¿Por donde paso?», se pregunta esta joven saltadora paralímpica. Aun así, el ‘premio’ de esta lista se lo lleva «los toldos bajos» de la hostelería y las «papeleras que no tienen pie».
«Aprecio mi cabeza», bromea. Por ello, cree que las personas con discapacidad visual y que ostenten una altura considerable deben tener numerosos «chichones» como consecuencia de golpearse contra este tipo de toldos «mata ciegos«.




