Ale Sánchez Martínez lleva cinco años viviendo con su pierna derecha amputada. O, lo que es lo mismo, viviendo con su pierna izquierda, haciendo gala ‘vivir con‘ en lugar de ‘vivir sin‘. En cualquier caso, esta mujer ha conocido de cerca la discapacidad, originada por una neuropatía «que me dejó el covid».
«Mi cuerpo ha tenido que adaptarse todos los días a la falta de un miembro», explica Ale en sus redes sociales, un espacio en el que ya ha logrado formar una comunidad a quienes les comparte como es su rutina y los efectos de la amputación. No obstante, aún presenta algunas secuelas de ese virus que le arrebató su pierna.
Ahora, Sánchez es una persona que requiere hacer uso de una prótesis para volver a caminar y, en definitiva, volver a sentir la adrenalina de la independencia y autonomía, dos conceptos alejados, aparentemente, de la discapacidad. Ella, con trabajo y paciencia, ha logrado volver a estar cerca de saborear sendas funciones.
Una advertencia tras una vida con discapacidad
Ahora, cinco años después, Ale Sánchez ha tenido que adaptar su forma de vivir y depender de una prótesis para ser una persona parecida a la que era antes; a cambio, eso sí, ha salvado su vida para poder contarlo. En este sentido, también lanza una importante advertencia tras una vida después de la discapacidad.
«Cuidar de mi cuerpo ya no es opcional«, indica Sánchez. Ya no le queda más remedio que atender todas las necesidades que le exige su propio organismo, porque esa es la única forma que tiene «para seguir viajando, trabajando, moviéndome y haciendo mi vida cotidiana sin dolor«.
De este modo, Ale lanza un mensaje que trasciende más allá de su propia condición de persona con discapacidad y eleva las palabras hacia el cuidado y el acompañamiento, dos aspectos necesarios en quienes, como ella, viven acompañadas de una amputación de una de sus extremidades.
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Tampoco se olvida del dolor, que es ese enemigo invisible que tantas veces acompaña a la discapacidad. En su vaso, la neuropatía le privó de movimiento en las piernas y en los dedos, que es lo que está trabajando ahora junto a Adriana, su fisioterapeuta.
Así mismo, Ale concluye con un importante alegato sobre la discapacidad, ocasionada por la pérdida de su pierna derecha: «Como usuaria de prótesis, mi forma de caminar, de sostenerme y de moverme por el mundo va a necesitar cuidado toda mi vida».
Con prótesis, pero sin limitaciones
«Vivir con una prótesis de pierna no significa vivir con limitaciones«, indica Ale Sánchez. En el año 2021, una «trombosis arterial derivada del covid» originó la pérdida de su pierna derecha; a pesar de esos importantes desafíos, que se mantienen a día de hoy, esta mujer con discapacidad siempre soñó en regresar a sus actividades.
Ale ha vuelto a viajar, a trabajar, a hacer la compra por sí misma e incluso a conducir su propio vehículo con las adaptaciones que necesita. Todo ello, por tanto, ha sido posible gracias a la prótesis de la que es usuaria, que simula la funcionalidad de su pierna derecha.
«Vivir una vida sin limitaciones es un estilo de ser que implica un proceso de altas y bajas que solo las personas que lo experimentan pueden saber lo que significa», finaliza Ale Sánchez, quien trabaja para concienciar sobre la importancia del cuidado antes y después de tener que lidiar con la discapacidad en primera persona.




