Cuando hablamos de ‘Bustamante‘, la mente se marcha inmediatamente a la figura de David, un célebre cantante y compositor cántabro. Sin embargo, en la Villa del Mengíbar, en la provincia de Jaén, este pseudónimo es con el que se conoce a Pedro Cañizares, un hombre de 39 años con síndrome de Down.
A pesar de no compartir nombre -real-, Cañizares sí tiene un seño por cumplir: «Conocer a su admirado Bustamante«, como desvela Sebastián Zamora, de la Asociación ‘Abriendo Camino’. Mientras llega la oportunidad, Pedro transmite una lección gigante sobre cómo es, de verdad, disfrutar la vida pese a la adversidad.
Pedro Cañizares es el acompañante del síndrome de Down, no al revés, porque ha demostrado una capacidad enorme de de adaptarse a las circunstancias para poder vivir el presente, sin mirar más allá de lo que está en nuestras manos. Ya llegará el momento en el que «no estamos, no vemos, no escuchamos, no sentimos«.
La alegría de vivir de Pedro, con síndrome de Down
‘Abriendo Camino‘ es una asociación de personas con diversidad funcional y distintas discapacidades que se ubica en Mengíbar y en toda su comarca, donde se atiende a cada persona que necesita y requiere esa atención integral. Uno de estos usuarios es Pedro Cañizares, un joven con síndrome de Down.
Sin embargo, la seña de identidad más característica de Pedro es su inmensa alegría y las ganas de vivir, además de esa «sonrisa contagiosa» que menciona Sebastián Zamora. No siempre uno se levanta con ganas de disfrutar y de exprimir cada segundo, aunque así debería ser, pero hay momentos que recuerdan la importancia de la vida.
Y Pedro Cañizares, ‘Bustamante’, del centro ocupacional de Villa de Mengíbar, es de esas personas que desprende alegría y felicidad a todo aquel que le conoce. Es un hombre «con una fuerza impresionante» al que le han comunicado recientemente que necesita oxígeno las 24 horas del día.
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Como consecuencia de esa notificación, el ‘Bustamante’ de Mengíbar «lleva su máquina en la furgoneta de la alegría y otra en su centro ocupacional, donde trabaja», indica Zamora en una publicación de redes sociales, donde ha ensalzado la figura de Pedro.
Además de trabajar, ese centro ocupacional es el lugar donde Cañizares «cumple sueños, donde se siente útil y vivo«. Su forma de ser desprende una energía que empuja y fomenta una «actitud nos da una lección que no se aprende en ningún libro». La vida está para vivirla aquí y ahora.
Eso es, precisamente, a lo que invita Pedro Cañizares y su síndrome de Down. No importa como venga la vida, «sino cómo la afrontamos, que incluso sabiendo que cualquier día puede ser el último, se puede elegir la alegría».
Conocer a Bustamante, un sueño
Sebastián Zamora, y todo el equipo de la asociación ‘Abriendo Camino‘ cae rendido a la alegría de vivir de Pedro Cañizares. En concreto, al propio Zamora le invita a pensar en su hijo, que hace unos años que se fue con muchas preguntas sin resolver, pero convencido de que «sé que fue feliz. Y eso me da paz«.
Mientras, la bondad inunda este pueblo y hace feliz a cualquier persona que lo necesita: «En la Villa de Mengíbar tenemos ejemplos que nos enseñan a respirar con el corazón, incluso cuando hace falta una máquina para hacerlo», expone Sebastián sobre Pedro, que también tiene un seño por cumplir.
David Molina, según cita Sebastián Zamora en redes sociales, es la persona encargada que está trabajando en que «nuestro Bustamante pueda cumplir su sueño de conocer a su admirado Bustamante«. Ese sería el sueño de Pedro Cañizares. Y por qué no, si «los sueños también se cumplen«.




