Alicia García es otro caso de esa larga lista de ejemplos que evidencian que las personas con discapacidad son capaces de desarrollar una capacidad especial para hacer cosas que parecen imposibles: improbables, tal vez. Al final, siempre resultan posibles y probables.
Alicia es una apasionada de la fotografía, como demuestra en sus redes sociales. En este perfil enseña las imágenes que logra capturar sobre la vida salvaje, fotografiando distintos animales en sus hábitats y con una técnica realmente exquisita para poner de manifiesto la majestuosidad de estos seres. No siempre es fácil obtener la foto que se desea y se requieren grandes dosis de paciencia y estar en el momento adecuado.
Sin embargo, además del excelente temple de Alicia para saber qué segundo es el propio para disparar con la cámara, esta joven presenta una característica propia: es fotógrafa sorda, que se comunica mediante lengua de signos. No obstante, ella misma define su profesión como «explorando el mundo en silencio«.
Aficionada a la fotografía de la vida salvaje
Alicia recorre impresionantes destinos con el propósito de alcanzar diferentes animales a través de su objetivo y mostrarlos a su comunidad de redes sociales. Desde África hasta Costa Rica, pasando por Madagascar entre otros países, para enseñar la esencia salvaje de aquellos mundos. Lo hace acompañado por su cámara y por su pareja, «mi compañero de vida».
Ella, como fotógrafa aficionada, es conocedora de que no siempre va a lograr capturar la imagen perfecta. Y, si lo hace, le va a llevar tiempo, espera y paciencia. Pero cuando lo consigue, el resultado es demoledor y plenamente satisfactorio. Como ella misma dice, «para todo hay una primera vez» y de todo se aprende.
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De este modo, tanto Alicia como Pablo, su pareja, buscan conseguir una cosa que sólo lo consigue el arte, en cualquiera de sus modalidades: transmitir sensaciones y emociones, que «es lo bonito de la fotografía». Estos dos jóvenes lo hacen a través de la imagen, a pesar de que, en ocasiones, «cuando analizas la foto con calma te das cuenta de que no siempre es el resultado óptimo«.
Pablo, por su parte, admite que «casi nunca las mejores fotos son las planificadas» y también existen situaciones en las que «ni siquiera son tus favoritas. Y eso es lo bonito de la fotografía«. Los profesionales de este trabajo de capturar momentos, a veces, «nos obsesionamos con la perfección y el control, cuando lo realmente importante es lo que la imagen transmite al espectador», indica en sus redes sociales.
Mirar la naturaleza con los ojos
Mirar y escuchar dos dos verbos que cobran una vital importancia en el ser humano. También los sentidos de la vista y del oído. Alicia García, por su parte, presenta una discapacidad auditiva que le insta a comunicarse en lengua de signos y a «mirar la naturaleza con los ojos«, que también «es una forma de escuchar«.
Ella habla a través de sus imágenes, que lo dicen todo sobre el momento que ha logrado capturar. En sus redes sociales acompaña la publicación de un pequeño texto en el que explica qué le ha motivado a fotografiar según qué animal y el método que ha empleado para ello: «Amanecía en el Masái Mara y el frío me calaba los huesos, pero nos detuvimos en seco al ver a aquel leoncito mirando el horizonte«.
Las estampas son de una belleza impresionante: «África es el lugar donde cada amanecer me recuerda por qué siempre quiero volver», indica Alicia. Mientras, los que no podemos viajar a estos lugares, seremos testigos de las capturas salvajes de esta joven y de su acompañante de vida, Pablo, que acercan la fauna salvaje a través de la fotografía.




