Andrea Pérez es una joven de 24 años con lesión medular. A través de sus redes sociales, ha querido recordar su paso por el Hospital Nacional de Parapléjicos, los momentos duros que le tocó vivir y el momento en el que comenzó a construir su nuevo futuro.
Hace dos años Andrea Pérez ingresó en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Esta joven sufrió una grave lesión medular al caer por un barrando de cuatro metros «por un tropezón tonto».
Aceptar la lesión medular
Respecto a su ingreso en el Hospital Nacional de Parapléjicos, Andrea Pérez afirma que es el centro «donde me abrieron los ojos sobre la verdad más dura que he vivido jamás. Fue un golpe de realidad demasiado duro de asimilar».
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La mayoría de personas que sufren una lesión medular atraviesan por momentos complejos en los inicios. Es necesario tiempo, rehabilitación y apoyo para aceptar la nueva situación. «No dormía, no comía, me pasaba el día llorando y con unos dolores infernales», asegura Andrea.
Sin embargo, durante su estancia en el Hospital Nacional de Parapléjicos fue conociendo a otras personas que se encontraban en una situación similar a la suya. Este hecho fue uno de los impulsos que hizo a Andrea Pérez salir adelante.
Sobre ello, esta joven con discapacidad, manifiesta que «poco a poco conocía a personas que, aunque cada uno era distinto, a todos nos unía una misma causa. Y así fue como con esfuerzo y apoyo conseguimos hacer de esa experiencia algo más bonito».
Un nuevo comienzo para Andrea Pérez
Echando la vista hacia atrás, Andrea Pérez indica que «fue el año más duro de mi vida». No obstante, aclara que «también fue el año en el que más aprendí. Y en el que empecé a construir mi nueva vida«.
El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo es un centro de referencia nacional e internacional sobre el cuidado y tratamiento de lesionados medulares. El paso de Andrea por este centro hospitalario resultó clave para aceptar su nueva situación y para adaptarse a su nueva vida.
Cuando empezó a dejar de sentir dolor, Andrea comenzó una rutina específica en el Hospital Nacional de Parapléjicos, tal y como ella misma expone. Por las tardes tenía una hora de sesión de fisioterapia, mientras que por la mañana realizaba algunos ejercicios de rehabilitación adicionales.
En relación a esta experiencia, Andrea Pérez narra que «el primer mes me moría por empezar la rehabilitación pero tenía tantos dolores que todavía no podía y empecé por terapia ocupacional».
A pesar de los duros momentos vividos, esta joven con lesión medular mantiene un bonito recuerdo de su paso por el Hospital Nacional de Parapléjicos. Todo ello, debido en gran parte a todas las personas que formaron parte de esa etapa.
Finalmente, Andrea Pérez concreta que «no puedo decir que fuera una experiencia buena, porque al final una experiencia así nunca puede ser buena, pero conseguimos convertirla en un recuerdo algo más bonito».




