«Un diagnóstico no es una sentencia, pero tampoco es información suficiente«, declara Andreina Escalante, una mentora y head coach especialista en autismo. Conoce de primera mano esta condición intelectual debido a que su hijo la presenta, motivo por el que ha decidido lanzarse a este sector, ofreciendo tips a padres en idéntica situación.ad
En aquel tiempo, esta madre no era ni más ni menos que eso: madre. Nadie le había hablado del Trastorno de Espectro Autista -TEA- ni del comportamiento que desarrollan los niños neurodivergentes; Escalante sólo necesitaba «guía, contexto y compañía» para salir adelante. Y así lo hizo: «Lo más duro no fue lo que dijeron los médicos, fue todo lo que nadie explicó después«.
Ahora, con el paso del tiempo y con la experiencia necesaria, Andreina es una mentora y especialista en autismo, ofreciendo una visión integral de esta conducta «a padres para lograr más comunicación, calma y coherencia con sus hijos, integrando nutrición, ciencia, y conexión emocional«, subraya esta profesional.
Encontrar «calma» en el autismo
El primer pensamiento que llegó a la cabeza de Andreina Escalante tras el diagnóstico de autismo de su hijo fue un escenario revelador de lo que vendría después. Una reacción natural ante un hecho desconocido y no esperado, siempre deseando el bienestar del pequeño: «¿Tendrá cura?», se preguntó, acompañada de una sensación de miedo e incertidumbre.
Aquel instante sembró, por otro lado, la raíz de la comprensión. Ahora, nueve años después, es especialista en autismo, «con un enfoque que integra la psiconeuroinmunología y la epigenética para acompañar a familias como la tuya a vivir este proceso con claridad, bienestar físico y emocional«.
Por tanto, como madre de un niño neurodivergente, esta profesional conoce de primera mano qué sensaciones pueden experimentar y sentir las familias de hijos autistas. Por ello, su trabajo sigue una marcada línea, que consiste en que «dejes atrás la culpa, el caos ola sensación de no estar haciendo suficiente«.
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Escalante es de quien opina que, efectivamente, «sí es posible acompañar el desarrollo de tu hijo desde un lugar más humano, claro y amoroso«. Logró comprender que el cambio real empieza en casa, «en la conexión profunda entre padres e hijos». Y esa conexión transforma todo: la biología, las emociones y la forma en la que habitamos la vida.
Todavía recuerda que a los tres meses de nacer, su hijo tuvo que ser hospitalizado y «todo lo que creía estable se movió de lugar«. Tuvo que aprender a controlar emociones, comportamientos y el lenguaje: «No sabía qué preguntar, no sabía qué priorizar. Sólo sabía que algo no iba bien«.
‘El método vivo’
De acuerdo con Andreina Escalante, el ‘Método vivo‘ es una «metodología integral que ayuda a madres y padres de niños con autismo a lograr más comunicación, calma y coherencia en casa, combinando ciencia, nutrición funcional y conexión emocional». Es un ‘salvavidas‘ para las familias con hijos con Trastorno de Espectro Autista.
En este sentido, a diferencia de los enfoques que solo se centran en tratar síntomas, «el Método Vivo transforma todo el sistema familiar, activando el rol consciente de los padres y generando cambios reales desde adentro hacia afuera«, declara Escalante.
Sin embargo, a pesar de ser una herramienta importante para lograr cambios en la conducta de estos pacientes neurodivergentes, lo cierto es que «el verdadero milagro no siempre se nota al principio, sino que a veces empieza con algo tan simple como una nueva intención«.
Andreina Escalante también buscaba respuestas a preguntas sin respuesta y diagnósticos que nunca iban a llegar. Hasta que entendió que «la verdadera transformación del autismo no empieza en una terapia, sino en casa, con los padres como protagonistas activos«.




