Andrés Marcio es un joven madrileño con discapacidad, debido a una laminopatía congénita. Se trata de una enfermedad rara que solamente padecen unas 100 personas en todo el mundo. Así, tal y como el propio explica, él es uno de esos pocos elegidos en el mundo.
Actualmente, Andrés tiene 21 años de edad y estudia periodismo en la Universidad CEU San Pablo. Está cerca de finalizar la carrera, aunque ya realiza algunas colaboraciones con algunas cadenas de televisión y algunas emisoras de radio.
Vivir con laminopatía congénita y discapacidad
La laminopatía congénita, tal y como hemos citado previamente, es una enfermedad ultra rara. Se trata de una especie de distrofia muscular. En el caso de Andrés, asegura que «nos afecta en un montón de cosas. Tengo, por ejemplo, el síndrome de la cabeza caída, tengo insuficiencia respiratoria y movilidad muy reducida».

Eso sí, lo más grave de esta enfermedad rara se encuentra en el corazón. Al respecto, Andrés Marcio señala que «el corazón se nos va haciendo cada vez más grande, y tenemos el riesgo de sufrir arritmias malignas que nos causen la muerte súbita».
Este joven madrileño con discapacidad tiene un control continuado sobre las posibles arritmias. Además, también cuenta con un marcapasos que se le implantó hace unos 10 años. El marcapasos permite detener las arritmias en caso de detectarlas.
Además de estudiar periodismo y sentir pasión por los medios de comunicación convencionales, Andrés Marcio también crea contenido en redes sociales. De hecho, es una persona muy activa en redes, donde busca hacer visible su enfermedad y visibilizar la discapacidad.
Andrés Marcio, sin rencores por la vida
A través de sus redes sociales, Andrés Marcio muestra algunas experiencias cotidianas de su día a día, cómo su amor por la música o por el Atlético de Madrid. Solamente en Instagram, este joven con discapacidad cuenta con casi 27.000 seguidores.
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En uno de sus últimos vídeos publicados en redes sociales, Andrés comenta que muchas veces le han preguntado si siente algún tipo de rencor hacia la vida por su enfermedad o si ve su enfermedad como un castigo. Al respecto, este joven afirma que «la verdad es que no».
Sobre estas cuestiones, argumenta que «sé que no merezco esta enfermedad, porque nadie se lo merece. Una vez que ya la tengo y que no puedo hacer nada para cambiarla, creo que lo mejor es llevarlo con la mejor actitud posible, sabiendo que la enfermedad me ha regalado un montón de cosas y que las he disfrutado mucho, como conocer a un montón de gente o estar mucho más tiempo con mi familia».
Andrés Marcio es todo un ejemplo de superación, siempre con una sonrisa en su rostro y utilizando el humor como modo para avanzar en la vida. Por todo ello, confiesa que «yo así vivo super feliz. Evidentemente no me gustaría estar enfermo, pero veo la parte buena. Soy super feliz, que es lo importante. No tengo ningún tipo de rencor hacia la vida y vivo cada día como si fuera el último».




