El mundo del fútbol ha vuelto a ser escenario de uno de esos gestos que trascienden de lo deportivo y dejan huella en lo humano. La Asociación Deportiva Alcorcón, un equipo que milita en el Grupo II de Primera Federación, ha tenido un precioso detalle con Kilian, un aficionado de cinco años que juega su particular partido contra la parálisis cerebral y la epilepsia. No obstante, la discapacidad a la que este ‘pequeño guerrero’ debe hacer frente no le impide acudir a ver los partidos de su club, como ocurrió en el encuentro que enfrentó al Alcorcón contra el Tarazona, con victoria favorable para los intereses del propio Kilian.
Con la ‘buena suerte’ que este pequeño trasladó a la plantilla de la AD Alcorcón, desde la entidad han querido invitar a Kilian y a su familia a un entrenamiento del primer equipo, con el objetivo de que este joven aficionado pudiera conocer de primera mano a la plantilla y al cuerpo técnico de su equipo, un gesto que, sin duda, engrandece al club y evidencia cuáles son -o deberían ser- los verdaderos valores del deporte. Del mismo modo, también recuerda lo fácil que es hacer feliz a un niño y lo poco cuesta cuando existe un mínimo de interés por parte de quienes tienen la inmensa fortuna de ser jugadores de fútbol de alto nivel.
Un ‘pequeño guerrero’
Con los guantes de portero colocados en las manos, como si de un verdadero portero se tratase, Kilian esperaba la salida de los jugadores del Alcorcón del túnel de vestuarios al césped de la ciudad deportiva para empezar su matinal sesión de entrenamiento. Por su parte, la plantilla de esta entidad deportiva no dudó en acercarse al pequeño aficionado para saludarle y mostrarle su afecto, así como agradecerle su visita, tanto en este entreno como en el anterior partido de liga, donde pudieron llevarse los tres puntos con una victoria ante el Tarazona: «Esta victoria es para ti«, trasladaron desde la entidad. Sin duda, este detalle con Kilian y con su familia tiene más peso y más valor que cualquier gol por la escuadra, al menos, para este guerrero que le hace frente a la parálisis cerebral y la epilepsia con apenas cinco años.
«Kilian, nuestro pequeño guerrero, nos visitó en el último partido y nos dio tanta suerte que quisimos invitarle unos días después al entrenamiento», escribía la cuenta oficial de la Asociación Deportiva Alcorcón en su perfil de redes sociales. La emoción de este especial aficionado se hacía patente, que cogió el balón que le ofrecieron los jugadores del equipo mientras esperaba en su silla de ruedas: «Cómo le deis un balón lo tenemos perdido ya«, bromeaba su madre, acerca del interés que despierta este deporte en su hijo Kilian. Así se encarga de demostrarlo cada vez que tiene la oportunidad de acudir al estadio de Santo Domingo para animar a su equipo, «llenando el campo de ilusión y de una energía muy especial».
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«Seguimos en una nube; no sabéis el sueño que habéis cumplido. Gracias«, exponía la cuenta de redes sociales donde se muestra la realidad de Kilian viviendo con la parálisis cerebral y un cuadro de epilepsia y respecto al precioso gesto que había tenido la AD Alcorcón con este aficionado. No obstante, este detalle no ha pasado en vano y la repercusión no ha tardado en llegar, inundando las redes de comentarios positivos y motivacionales hacia Kilian y su familia:, aunque la más especial fue la respuesta de la entidad futbolística: «Gracias a vosotros por contagiar tanto optimismo y esfuerzo«. Igualmente, independientemente del buen hacer del club, el pequeño Kilian tiene una fortuna inmensa por la familia en la que le ha tocado vivir, un verdadero ‘guerrero’ rodeado de los mejores guardaespaldas.
Parálisis cerebral y epilepsia
Kilian nació en el mes de junio de 2020, a pesar de que no le correspondía una fecha tan prematura; no obstante, en torno a la semana 36 de gestación, «las ginecólogas vieron que la gestación no iba bien y, al haber sufrimiento fetal, me sacaron por cesárea de urgencia», explica la familia a través de redes sociales, personificadas en la figura de Kilian, un perfil destinado a dar visibilidad a su caso. Aquellos momentos no fueron cómodos ni sencillos. Madre e hijo tardaron 48h en conocerse debido a que cada uno permanecía en una Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- «para poder recuperarnos». Sin embargo, «a la mañana siguiente me sacaron a la incubadora de neonatos; mamá tardo más, pero no sería por las ganas que tenía de conocerme«, relatan. Según narra la familia, los médicos trasladaron que el estado de aquel bebé era completamente sano, por lo que le dieron el alta a los 15 días como un niño sano. Pero sus padres insistían en la gravedad del asunto. No estaban equivocados.

Tras varias visitas a hospital, por fin un médico «le dio la razón a mamá de que algo no iba bien«. Sin embargo, sólo tenían esa preocupación, sin diagnóstico y sin nombre y apellido: «El desarrollo motor, el motriz y el de crecimiento no concordaban con la edad y lo normal que debe hacer un bebé de 7 meses y había que investigar», indican. Justo antes de «unas vacaciones muy deseadas después de la pandemia», llegó aquella comunicación por parte de los facultativos: parálisis cerebral infantil, tetraparesia espástica distónica, hiponía e hipertonia axial. Aquellas palabras sentaron como un jarro de agua fría, a pesar de que «no sabíamos el significado, pero le daban sentido a todo lo que mamá había visto durante mi año de vida». Finalmente, Kilian conoce que se trata de algo que no se cura ni contagia, pero si se trabaja día a día para poder avanzar dentro de mis posibilidades ;no me estoy recuperando, y no me voy a curar porque no hay nada que curar», concluyen.




