Su madre, enfermera, estaba bañando a un niño pequeño que presentaba un cuadro de varicela; el contacto con ese agua, precisamente, produjo que Carolina Gutiérrez contrajese el mismo virus mientras estaba en el proceso de gestación, impidiendo el desarrollo de sus brazos.
La discapacidad siempre ha estado presente en la vida de esta abogada de profesión y emprendedora, que ha convertido esta condición en capacidad y oportunidad. Frente diagnósticos que no auguraban un futuro con una digna calidad de vida, Carolina se ha encargado de derribar cualquier barrera con su trabajo y dedicación.
La felicidad y el aprendizaje que ha adquirido a raíz de su discapacidad le han impulsado, incluso, a experimentar la maternidad, siendo madre de Emmanuel. Como coach y conferenciante motivacional, Carolina Gutiérrez recuerda la importancia de «disfrutar cada instante» sin mirar más allá que lo único que tenemos a nuestro alcance.
Carolina Gutiérrez, una vida marcada por la discapacidad
Amelia en el lado derecho; focomelia, por su parte, en el lado izquierdo. Sendos nombres son los que reciben las enfermedades raras, fruto de malformaciones congénitas, que presenta Carolina Gutiérrez y que han impedido el desarrollo de sus extremidades superiores.
Así mismo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud -OMS-, estas patologías «afectan a menos o igual a 1 de cada 2000 personas«. Carolina Gutiérrez es de ellas que, a lo largo de sus diferentes etapas vitales, ha enfrentado diferentes desafíos, entre los que menciona las barreras sociales como primer y gran escollo, incluso dentro de su propia familia.
La ausencia de brazos y, por tanto, la presencia de la discapacidad en la vida de Gutiérrez, sin embargo, no ha sido nunca una limitación, sino que, más bien, se entiende como una oportunidad de crecimiento personal y profesional. Ahora, desde su faceta de conferenciante, traslada y comunica su historia para inspirar.
«El valor de una persona no reside en lo que le falta, sino en la capacidad de levantarse y florecer a pesar de todo», detallan desde el podcast ‘Detrás de una mujer‘, en una entrevista con Carolina Gutiérrez. Por tanto, esta madre con discapacidad es testimonio directo de que, efectivamente, los límites sólo existen en la mente.
Guiada por el valor de la independencia y de la autonomía que le inculcaron su madre y su abuela, Gutiérrez se desarrolló en un ambiente lejano a la inclusión y a la comprensión, por lo que tuvo que desenvolverse por sí misma en inmensidad de ocasiones para demostrar que la discapacidad sólo es una condición más de su vida.
El amor propio, primer paso para brillar
Palabras que hieren y actitudes que frenan cualquier impulso de entablar amistades. Carolina Gutiérrez tomó conciencia real de sus limitaciones y de la discapacidad en la etapa escolar, cuando se vio frente a frente con el acoso escolar por la ausencia de sus brazos.
Esas prácticas, no obstante, también estaban presentes en algunos de sus familiares. Sin embargo, en su hogar encontraba el refugio y la normalidad que necesitaba para recobrar la confianza en sí misma y continuar viviendo en plenitud de felicidad. Aunque no siempre fuese fácil. Por ello, cayó en la cuenta de la importancia de tener amor por sí misma.
La historia de vida de Carolina Gutiérrez, por tanto, no es sólo una experiencia de superación, sino un amplio «recordatorio de lo que somos capaces de hacer cuando dejamos de ver lo que nos falta y empezamos a reconocer lo que llevamos dentro», exponen desde ‘Detrás de una mujer‘. Carolina decidió ser feliz.
