Natación, ciclismo y carrera a pie. Y no pocos kilómetros, precisamente. Y en tiempo máximo para ser validado. Ese era el objetivo que tenía propuesto Chris Nikic y el que, efectivamente, logró completar, proclamándose como el primer deportista con síndrome de Down en completar un Ironman.
Hasta los cuatro años, este joven apenas pudo mantenerse erguido y comenzar a dar sus primeros pasos. Previamente a ese celebrado momento en su familia, el pequeño Chris tuvo que pasar por quirófano en varias ocasiones para corregir problemas cardíacos, derivados de su condición genética en el cromosoma 21.
Hoy, el nombre de este deportista estadounidense ya está escrito con letras de oro en el libro de los Récord Guinnes debido a la maravillosa hazaña que logró en el triatlón Ironman de Florida, que consiguió completar tras una exigente preparación. El esfuerzo mereció la pena.
Primer Ironman con síndrome de Down
De acuerdo con las entidades deportivas que así califican, un Ironman es una durísima prueba de Triatlón en la que los competidores deben completar 3,8 kilómetros a nado, 180 kilómetros en bici y 42 kilómetros a pie. Igualmente, existe un tiempo límite para cumplimentar todas estas pruebas: 17 horas.
Chris lo finalizó en 16 horas y 46 minutos, haciendo historia y convirtiéndose en el primer deportista con síndrome de Down en completar una competición de este calibre. Además, su historia cobra un sentido extra cuando el propio Nikic desvela que comenzó su preparación con 18 años, «fuera de forma, tenía sobrepeso y no tenía futuro después de la escuela secundaria«.
Este joven se define como «una persona normal con síndrome de Down y todas las discapacidades asociadas», centrándose únicamente en «las capacidades que Dios me ha dado». Por tanto, Chris ha demostrado que la discapacidad no es un hándicap para hacer actividad física y que la inclusión en el deporte sí es posible.
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En esta misma línea, defiende que «tener el síndrome de Down significa que tengo que trabajar más duro que todos los demás». Por tanto, a lo largo de su vida, Nicki ha aprendido «a trabajar más duro en la vida, y eso me ha ayudado a estar listo para el Ironamn».
No obstante, esta prueba no es la única que ha sido capaz de completar; Chris también ha obtenido galardón por participar en diferentes competiciones como deportista con síndrome de Down y sin contar con más ayuda que la de su entrenador, Dan Grieb, que cuenta con con 17 Ironman completados.
Ninguna meta es inalcanzable
El paso por la línea de meta tras completar las pruebas de natación, ciclismo y carrera a pie no es sólo la finalización de un Ironman para Chris Nicki, sino que es clavar la bandera de la discapacidad en el deporte de una manera rotunda y una manera de reivindicar la inclusión de este colectivo.
Para la familia de este joven con síndrome de Down, el ejemplo de su hijo sirve «para mostrar a otros niños y familias que han superado obstáculos similares que ningún sueño es demasiado grande o ninguna meta demasiado inalcanzable«.

En este sentido, el padre de Chris ha sido una figura clave en su carrera en el deporte y el responsable de la ‘famosa’ teoría del 1%, que consiste en tratar de mejorar en cada sesión de entrenamiento un poco más que la anterior; sólo de esta manera se podrán conseguir resultados y ser cada vez mejor en cualquier aspecto que se proponga.
Como cualquier persona, el joven Chris también tiene sueños y anhelos: se imagina en un futuro siendo el propietario de una casa y teniendo una mujer con quien compartirla. Mientras todo eso llega, a Nikic le gusta también animar a otros jóvenes como él y ha dado charlas motivacionales para demostrar que las barreras no existen; y, si existen, se pueden romper. Ya es un referente del deporte inclusivo.




