Nati González es la madre de Manu y de Juani. Ella misma describe en su biografía de redes sociales que maneja un perfil orientado a compartir la vida «real, logros y desafíos». También le sirve como un potente altavoz a modo de información y reivindicaciones sobre la discapacidad, inclusión y crecimiento. Pero, esencialmente, Nati es un espacio de «diversión y amor».
Manu, el segundo de los hijos de Nati, nació con una condición genética especial, denominada síndrome de Down, que marcaría su vida para siempre. También la del resto de su familia, que se vería instada, desde ese momento, a lidiar con la discapacidad, que lo harían tras vencer al proceso de negación para demostrar una admirable dosis de amor, respeto y admiración por este pequeño.
Debido a esta realidad que le ha tocado vivir, Nati González se ha perfilado como una fuente de conocimiento y detalles sobre el síndrome de Down en redes sociales, plenamente consciente de que «cuanta más información tengamos, mejor podemos acompañar, incluir y abrazar a todas las personas con discapacidad dentro de nuestra sociedad».
‘Mitos y verdades’ de el síndrome de Down
En primer lugar, en una de las publicaciones que Nati González ha compartido en su perfil de redes sociales, desmiente que el síndrome de Down sea una enfermedad. Y así lo explica: «Es una condición genética causada por un cromosoma extra en el par veintiuno». También agrega que las células presentan un total de cuarenta y seis cromosomas, «distribuidos en veintitrés pares».
En esta línea, expone que quienes presentan síndrome de Down también ostentan un cromosoma de más en el par cromosómico del 21: «Ese cromosoma es puro amor«, destaca. Del mismo modo, González afirma que «una enfermedad puede ser tratada o curada a través de medicación algún procedimiento», algo que no ocurre en esta condición genética que sí presenta su hijo Manu.
Por tanto, en relación con esa afirmación, «esta alteración genética acompaña a la persona durante toda su vida«. No tiene cura ni tratamiento: «No podemos hacer hacer, ni curar, ni eliminar ese cromosoma extra del cuerpo«, indica Nati. No obstante, expone que «sí realizamos un seguimiento que atiende las complicaciones que pueda llegar a tener y un programa que loa compaña durante todo su desarrollo».
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Además, el síndrome de Down no es «una condición poco común». Según el RENAC -Registro Nacional de Anomalías Congénitas-, nacen al año, aproximadamente, mil doscientos niños con esta característica, lo que implica una prevalencia superior al diecisiete por ciento cada mil casos, asevera Nati.
Además, González también desvela que «no hay grados de síndrome de Down y que cada individuo ers único». Sin embargo, lo que sí hay «son tres tipos genéticos diferentes«. Uno de ellos, y el menos frecuente, es el «mosaicismo«, otro tipo es el de «traslocación«, de escasa prevalencia, igual que el primero, y, finalmente, el más común, que «tiene mi Manu» es la Trisomía del 21 libre, en el que «todas las células del cuerpo tiene un cromosoma extra» en ese par.
La inclusión empieza por la información
En cada uno de los casos, el bienestar de las personas con síndrome de Down va a depender de «las oportunidades reales que les demos, de la integración social o de la estimulación», insiste Nati González. No obstante, sí que añade que «lo único importante es que no hay techo» para estos individuos que presentan ese cromosoma de más en sus células.
En este sentido, en materia de inclusión acerca de las personas con discapacidad en la sociedad, Nati expone que «sí, hemos avanzado, pero todavía queda un montón para llegar a donde deberíamos estar». Ella, mediante su papel de madre de un niño con síndrome de Down, emplea las redes sociales para ofrecer un nexo entre la discapacidad y la sociedad, que es la información.
Nati González cree firmemente en una idea: «Cuanta más información tengamos, mejor podemos acompañar, incluir y abrazar a todas las personas con discapacidad dentro de nuestra sociedad». Ojalá se sigan dando pasos hacia delante.




